Tras de dos décadas de cacicazgo en el SNTE, alcanzó el clímax de su carrera. Y autoerigida en la lideresa moral del magisterio, Elba Esther Gordillo, encarará a Enrique Peña Nieto plantada en una posición de fuerza.

Empoderada, La Maestra chiapaneca recientemente ha formulado un despliegue de su empuje y su liderazgo en el segmento de los sindicatos que representan a la burocracia. Todo, en preparación a su alineamiento con el Presidente electo.

Antier, Peña Nieto recibió a los legisladores federales de Nueva Alianza y escuchó en boca del presidente nacional de ese partido, Luis Castro Obregón, un mensaje que Elba Esther ha reiterado: Es la hora de trascender la falta de acuerdos y la conflictividad política... la arrogancia que confunde alternancia con restauración, tentación autoritaria o unilateralidad .

Superada la amenaza que supuso el probable triunfo de Josefina Vázquez Mota, La Maestra está lista para rehacer su alianza con el nuevo PRI, que representa Peña.

No es la misma Elba Esther que aceptó displicente las posiciones que le cedió Felipe Calderón a cambio de una estructura de representantes de casilla y de operadores electorales, que colaboró para frenar a Andrés Manuel López Obrador. Tampoco es la lideresa de estilo rudo que menospreciaba a Vázquez Mota y fascinaba a Alonso Lujambio. Amansó a los radicales panistas que buscaban mitigar su poder dentro del magisterio y recientemente pudo desactivar la asonada que alentaron desde el PRI para descarrilar al Congreso Extraordinario del SNTE de hace tres semanas. Ese plan tuvo como operadores principales a dos exgordillistas veracruzanos: Miguel Ángel Yunes y Rafael Ochoa Guzmán.

Esa operación chocó en tierra , refieren en el equipo de La Maestra, Yunes y Ochoa se ostentaban como emisarios del equipo de transición. Y desplegaron operativos en todas las secciones sindicales del país para disputarle el control interno. Su objetivo era obtener una cuota de delegados capaz de romper la hegemonía elbista y crear una corriente alterna que obtuviera carteras en el CEN y en secciones rebeldes .

Enterada de esa operación, Elba Esther -de acuerdo con estos testimonios- cerró el paso a delegados que no fueran leales, reformó el estatuto del SNTE para reorganizar el reparto del poder y se dio el lujo de jubilar a Ochoa -uno de sus aliados más antiguos- en público, en un escarnio que no dejó dudas de su peculiar estilo.

Al margen del ajuste de cuentas interno, La Maestra tuvo el tino de aprovechar la coyuntura. Cuando se discutía en el Congreso la iniciativa preferente del presidente Calderón en materia laboral, pudo rebasar el debate sobre la rendición de cuentas dentro de los sindicatos, al habilitar un comité de transparencia para el magisterio.

Con un nuevo esquema de organización interna y un programa que busca enfilar a la organización a la auténtica defensa de la educación pública, los gordillistas claman por una cuarta etapa dentro del SNTE, que no sólo quedó plasmada en el estatuto, sino que pasa por concesiones en materia de flexibilidad laboral y un ángulo novedoso en materia de economía del conocimiento, que se materializará en Ciudad de la Innovación y el Conocimiento, que se construirá en Santa Fe.

Pero quedaban dudas sobre el sentido que tomarían los votos de los legisladores elbistas en el Congreso de la Unión, sobre todo a raíz de la rebeldía de la senadora Mónica Arriola, hija menor de La Maestra y secretaria general de Nueva Alianza, en la revisión de la reforma laboral en el Senado.

La reacción dentro del equipo de transición fue inmediata: Miguel Ángel Osorio Chong propició que el Presidente electo se reuniera con la cúpula de Nueva Alianza y obtuviera su compromiso que apuntale la agenda legislativa peñista.

Osorio logró recuperar esos votos de Nueva Alianza, pero en sus prisas, quiere enfilar la negociación entre Elba Esther y Peña Nieto. La Maestra sólo vale un par de subsecretarias , adelantó. Esa ruta resulta intransitable , le respondieron.

Luis Videgaray, en cambio, está en favor de una ruta alterna: la construcción de un acuerdo amplio entre La Maestra y Peña, para sumar al SNTE y al elbismo -dentro del que están gobernadores, legisladores y operadores políticos- al proyecto nacional, que tendría entre sus expresiones más relevantes, una coalición electoral en los 14 estados donde habrá comicios en el 2013.

Los operadores elbistas adelantan que en la negociación final no habrá intermediarios entre La Maestra y Peña Nieto. Así fue cuando construyeron la candidatura de Eruviel Ávila en el Estado de México y también para frenar las aspiraciones presidenciales de Manlio Fabio Beltrones .

La definición del próximo titular de la SEP -apuntan- está al margen. Aunque sabe que entre los prospectos no hay nadie más calificado que Fernando González (su yerno), ella no expresará una opinión sobre el particular, porque no quiere que le cumplan una cuota, sino construir un acuerdo sólido, de largo plazo .

Es eso o la nada, sentencian. Y parafrasean a La Maestra: O forma parte de un proyecto o se queda como está, como una amiga incondicional de Peña Nieto, eso sí, sin grandes obligaciones o responsabilidades extraordinarias. Después del acoso calderonista, lo que menos quiere es volver a la época de los chantajes, de las presiones. Está en el ánimo de ayudar al éxito del próximo gobierno, haya o no haya acuerdo .

Y agregan. Eso sí, amante a escondidas... ¡nunca! .