Justo un año después de que Forbes.com divulgara su Top 10 sobre los personajes más corruptos en México durante el 2013, el abogado Christopher Belelieu, de la firma Boies, Schiller y Flexner LLP, demandó ante la Corte de Estados Unidos a la periodista mexicana Dolia Estevez y a Forbes Media, quienes habrían difamado a su clienta, Alejandra Sota Mirafuentes, además de haberla expuesto deliberadamente a angustia emocional e interferido con potenciales negocios en los que la ex vocera presidencial invirtió sus ahorros y su capital político.

Era el martes 16 de diciembre del 2013. El día anterior, la versión en inglés del artículo de Estevez había sobrepasado las 500,000 vistas en el portal informativo Forbes.com y, para restañar su reputación, la ex funcionaria calderonista acudió a los tribunales. El documento presentado por sus abogados -de 39 páginas- expone una particular versión sobre su desempeño académico y su paso por la administración pública, hasta convertirse en una de la asesoras en quien más confiaba el presidente .

Una síntesis de 15 años, con verdades a medias, contradicciones y la confirmación voluntaria de que recién dejó Los Pinos, asociada con otro ex funcionario calderonista, comenzó a montar un despacho de consultoría en comunicaciones y opinión pública que oficialmente arrancó operaciones el 4 de abril del 2013. Sota concentró 70% de las acciones de esa empresa, tras invertir los recursos de su seguro de separación individualizado. Su socio -cuya identidad se mantiene bajo reserva- obtuvo un préstamo de su madre para quedarse con el resto del paquete accionario. El cuidadoso plan de negocios contemplaba el trabajo de un pequeño equipo , mientras que la jefa se enrolaba en una maestría en políticas públicas en la Escuela John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, donde interactuaría con otros funcionarios públicos y líderes de todo el mundo, y desarrollaría aún más su reputación y negocio .

Esos planes, empero, fueron parcialmente cumplidos debido a una malintencionada campaña para desacreditarla y destruir su reputación , de la que el artículo de Dolia Estevez formó parte. Dicha ofensiva -según la denuncia- fue iniciada por MVS, el consorcio de comunicación de la familia Vargas, que quiso pero no obtuvo un acuerdo ventajoso del gobierno de Calderón .

La inclusión de la señora Sota en el artículo era totalmente injustificada, y el artículo fue un acto de represalia en su contra por defender las políticas públicas implementadas durante el gobierno de Calderón, incluyendo la decisión de no renovar la concesión caducada de la banda de 2.5 GHz a MVS , enfatiza, fue un acto cínico de venganza; el castigo por su valentía y por haber expresado sus opiniones .

El caso Sota versus Forbes abre la ventana a su currículo académico y al desempeño de la ex funcionaria panista. Una biografía que arranca en 1995, cuando fue admitida como alumna de la licenciatura de Ciencia Política en el ITAM. Dos años después -relatan sus abogados- fue reclutada como analista política por el PAN (trabajó en la oficina de Humberto Aguilar Coronado, secretario de elecciones del CEN) y en el 2001 se incorporó como coordinadora de asesores de Patricia Espinosa Torres, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres recién creado por Vicente Fox.

Compañeros de Sota recuerdan que para 1999 su asistencia a clases era intermitente. Y que no obstante de haber reprobado el curso de Opinión Pública I (su maestro fue Alejandro Moreno, actual presidente de WAPOR), ingresó a Inmujeres para hacer encuestas.

En el documento presentado ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York, los abogados de la ex funcionaria ubican que, en el 2002, el entonces diputado Felipe Calderón la invitó a integrarse a su staff. La señora Sota tuvo que poner sus estudios en suspenso, pues tenía que invertir una gran parte de su tiempo al servicio público y su padre había tenido que dejar de trabajar, por motivos de salud. Desde entonces, ha sostenido a su madre económicamente .

Sin ninguna referencia a su paso por Banobras, la historia de Sota se reanuda hasta el 2006, cuando fue nombrada coordinadora de Imagen y Opinión Pública por el presidente Calderón; y posteriormente se desempeñó como vocera de Seguridad Nacional y coordinadora general de comunicación social.

Como empresaria Sota Mirafuentes depende de su reputación. Y su modelo de negocios estaba basado en una premisa: podía venderse como una pieza clave en la administración calderonista, pero también como egresada de un programa de Harvard enfocado al desarrollo de líderes globales... y conseguir contratos dentro y fuera de México.

Su cartera de clientes incluiría figuras públicas como gobernadores, funcionarios del gobierno federal, y ejecutivos del sector privado. Estas futuras relaciones económicas habrían proporcionado una potencial ventaja económica a la señora Sota , pero por el artículo publicado por Forbes.com, perdió y sigue perdiendo importantes ingresos .

La conducta de Estévez fue fraudulenta, opresiva y en consciente desprecio de los derechos de la señora Sota. En consecuencia, tiene derecho a indemnización , reclaman.