El lema Hacer el bien haciéndolo bien (Doing well by doing good) es el mantra de moda en los negocios. Las compañías están integrando la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) con la finalidad de convertirla en parte de su ADN. Pero ¿qué tanto son responsables por la salud y por el bienestar de las personas?

Una idea que ha marcado tendencia es el denominado efecto de sentirse bien que significa ayudar a otros a sentirse bien y hacer esto nos hace sentir mejor.

La promoción de la salud y el desarrollo social de las personas es uno de los objetivos esenciales de los gobiernos, sin embargo, no debería ser exclusivo de ellos, ya que no se trata sólo del acceso a la atención médica de calidad, sino de prevenir las enfermedades y el sufrimiento.

En la norma ISO 26000, la salud es uno de los principales objetivos directamente relacionadas con las personas y sus prácticas laborales, la relación con los consumidores, y la participación y el desarrollo comunitario.

La dimensión social de la RSC está estrechamente ligada con la seguridad y salud en el trabajo. Por ello, en una sociedad cada vez más exigente, ya no es suficiente centrar las actividades de las empresas en los aspectos puramente financieros. La ampliación del mercado, una mejor reputación y un mejor control de los riesgos para la continuidad de la organización son motivos para la RSC con enfoque en la salud.

Debemos perseguir las tendencias que hoy se han identificado como clave para la salud en RSC:

• La sociedad espera que las empresas tomen un papel cada vez mayor en el fortalecimiento de la salud de la población.

• Las empresas están respondiendo a estas expectativas de crecimiento, pero se han centrado principalmente en los empleados y, en algunas industrias, en los clientes.

• La salud y el bienestar sigue aislado en la mayoría de las empresas y es a menudo sólo la responsabilidad del departamento de recursos humanos.

Actualmente, las empresas están gastando más en cuidado de la salud, impactando no sólo el bienestar individual, sino también la competitividad. Por otra parte, algunas están viendo esto como una oportunidad para impulsar la innovación, desde la creación de programas de bienestar laboral para sus empleados hasta traer nuevos productos, servicios y tecnologías al mercado.

Algunas también están empezando a tomar un rol más fuerte para mejorar la salud de la población a través de la prevención, con esfuerzos no sólo centrados en sus empleados, sino también en sus clientes, proveedores y el público en general.

Cada día aumenta el apoyo a la idea de que la buena salud y la seguridad son indicadores de buena gestión empresarial. Algunos inversores están dispuestos a examinar el desempeño en salud y seguridad de las empresas con más detalle antes de tomar una decisión. Seis factores fueron identificados como indicadores de salud y seguridad básica:

• Reconocimientos a directores como campeón de la salud y la seguridad.

• Nivel de reportes de los sistemas de gestión de salud y seguridad.

• Número de muertes.

• Tasa de pérdida de tiempo por lesiones.

• Tasa de ausentismo.

• Costos por la pérdida o disminución de la salud y la seguridad.

No existe una fórmula única. Cada empresa tendrá que decidir el nivel adecuado de sus inversiones en salud y qué tan ambiciosos sean sus programas para mejorar la salud de las personas.

En conclusión, las corporaciones exitosas necesitan una sociedad sana, al mismo tiempo, una sociedad sana necesita empresas de éxito. La injerencia de las empresas en la salud, la educación y la igualdad de oportunidades son esenciales para una expansión de la demanda de productos y servicios, al tiempo que se logra fortalecer y facilitar la proliferación de una fuerza de trabajo productiva.

*El autor es profesor del área de Factor Humano de IPADE Business School.