Lo que se llama tecnología de la salud digital está creando un cambio de paradigma en las ciencias de la salud, que a la larga deberá traer mayor eficiencia y, por ende, menores costos en atender la salud de la humanidad.

Este concepto de salud digital abarca desde la información capturada por dispositivos vestibles (pulseras, relojes, parches, implantes), las aplicaciones informáticas móviles de salud (mhealth), así como el uso de redes sociales, las cuales son herramientas tecnológicas que están transformando el cuidado de la salud.

La salud digital se convierte en una plataforma importante para las compañías de ciencias de la salud; les ayuda a fortalecer los programas de inclusión de pacientes y a colaborar con otros participantes del sistema, y que así exista intercomunicación entre prestadores de servicios médicos.

Es uno de los aspectos que hace ver con enorme potencial el estudio Perspectiva global de ciencias biológicas. Avanzando hacia el futuro con optimismo precavido , presentado por la consultoría internacional Deloitte, en el que se prevé que el gasto en salud a nivel global se incremente sólo 4.3% entre el 2015 y el 2019, y un ligero declive en el gasto como porcentaje del PIB, aun cuando a nivel per cápita haya un incremento.

Los especialistas de Deloitte hablan de las enormes oportunidades, pero también de los grandes desafíos de esta industria, sobre todo a la luz de los controles de precios que buscan los gobiernos para estirar sus presupuestos; las políticas de compra pública y un cambio hacia cuidados basados en valor.

Tuvimos oportunidad de platicar al respecto con Mitchell Morris, socio líder global de la industria de ciencias biológicas y cuidado de la salud en Deloitte, de visita en México. Él estima que si bien el uso de las nuevas tecnologías podría verse hoy como un factor que encarece los servicios de atención a la salud, en realidad será un factor determinante para elevar eficiencias y por tanto reducir costos. Calcula que elevando la eficiencia en salud, existe un potencial para reducir en 30% los costos en el sector.

Habla de un nuevo concepto que las tecnologías de hoy ya permiten aplicar: mantenimiento predictivo, gracias a que es posible monitorear al paciente en forma constante e intervenir de inmediato ante cualquier falla. Que el médico no tenga que esperar a actuar para cuando la persona se enferme, sino incidir ante cualquier indicio de alerta. Una medicina preventiva siempre va a ser más eficiente y menos costosa que una medicina reactiva o curativa.

Mitchell considera que México tiene oportunidad de llegar a la medicina predictiva más rápido que otros países. Y ello por el momento coyuntural que vive el sistema de salud mexicano, en el que se esperan reformas profundas que permitan aprovechar mejor los recursos para atender en forma más eficiente a mayor número de personas. Y en particular, si se aprovechan bien las alianzas público-privadas, de las cuales existen muchos ejemplos exitosos en otros países.

Sobre salud digital el reporte de Deloitte hace un análisis interesante. Habla de que el tamaño de este mercado mundial (incluida salud inalámbrica, registros electrónicos de salud y médicos y salud a distancia) sumó 60.8 millones de dólares en el 2013 y se espera se incremente a más de 233,000 millones de dólares para el año 2020, es decir, crecerá a un ritmo superior a 21 por ciento.

Dentro de las inversiones en salud digital, que comprende salud inalámbrica, registros electrónicos, mhealth (salud móvil) y salud a distancia, la telemedicina es el segmento de mayor velocidad de crecimiento; sólo entre el 2013 y el 2014, este mercado se cuadruplicó. La aportación de fondos de riesgo en salud digital excedió los 4,000 millones de dólares en el 2014.