Todas las crisis por desabasto de terapias fundamentales se pudieron haber evitado si este gobierno no viera con tanta desconfianza a las empresas y se hubiera trabajado en conjunto con los proveedores de insumos tan vitales. El combate a la corrupción no tiene por qué impedir trabajar en aspectos tan cruciales como garantizar el arsenal terapéutico que requerimos.

De hecho autoridades y empresas tendrían que estar planeando ya el abasto de insumos de salud para el 2020. Ya se está haciendo tarde...

Entre la industria de la salud hay un sentimiento como de incomprensión, de ninguneo y de sentirse injustamente tratados porque se les echa la culpa, se les debe muchos millones, se les señala como corruptos sin evidenciar ni una prueba, y tienen que quedarse callados.

Pero también se percibe un ánimo de no perder la esperanza ante las aparentes buenas intenciones de la presente administración de empujar una mayor cobertura para cumplir con el derecho a la salud. El problema es que este Gobierno no logra dejar claros los cómos y más bien muestra gran desconocimiento y descoordinación.

Ayer hubo una esperanzadora señal que despertó buen ánimo entre el sector pero dejó un cierto sabor de boca amargo. Toda la cúpula empresarial de salud fue convocada a lo que se preveía como la cumbre esperada para ahora sí trabajar en equipo. Fue en el auditorio de la Secretaría de Salud y el objetivo fue instalar la mesa del sector salud dentro del Cofinece, el Consejo que Alfonso Romo desde la oficina de Presidencia busca empujar para Fomentar Inversión, Empleo y Crecimiento Económico.

La convocatoria no pudo haber sido mejor: llegaron los titulares de todos los ramos: farmacéutica (Canifarma, AMIIF, Amelaf, Anafam, CFM), distribuidoras (Diprofar, ANDIS, Anadim), hospitales (ANHP, CH), dispositivos y diagnóstico (AMID, COMED), aseguradoras (AMIS), fundaciones, Cetifarma, Asemef, Dinamegi. Y aparte de los representantes de salud de CCE, Coparmex, CMN y Concamin, también estuvieron las cabezas de organismos académicos, facultades médicas y científicas. O sea, estaban todos.

El problema: no asistieron los convocantes. No estuvo ni el anfitrión, el secretario Jorge Alcocer (en su oficina se entendió que sólo prestaban el auditorio), ni Romo, que como jefe de la oficina de Presidencia, era el convocante.

Hablaron muy bien Ignacio Santos Preciado, titular del Consejo de Salubridad General, y Alejandro Mohar, coordinador de la Red de Hospitales e Institutos, y hasta el de Cofepris, José Novelo, despidió cordial. A Héctor Guerrero, representando a Romo, le faltó empatía pues se puso a dar lecciones sobre puntos básicos de la salud a directivos que llevan toda una vida dedicados a ello.

Tanto Romo como Alcocer mostraron falta de sensibilidad y perdieron una gran oportunidad de conciliar con este gremio, que está ávido -ya se tendría que tener claro- de apoyar y trabajar en equipo.

Los problemas de desabasto de terapias esenciales en hospitales, es cierto que vienen de años, pero tras enormes expectativas, ahora son más graves, más evidentes y trascienden fronteras.

Primero fue con antiretrovirales (VIH) luego antihipertensivos, antidiabéticos, en las últimas semanas quimioterapias para niños y ahora efedrina, vital para anestesias en cirugías.

Los funcionarios de gobierno avientan la culpa a las empresas, pero tal parece es el Gobierno el que no ha comprendido que en proveeduría de salud tiene que planearse conjuntamente y con mucha anticipación.

La otra reunión

En la oficina del secretario Alcocer hubo ayer otra reunión y ésta duró horas y horas. El tema fue abasto de vacunas, medicamentos, subrogados. Fue con la oficial mayor de SHCP Raquel Buenrostro y estuvieron los titulares del IMSS, Zoe Robledo; del ISSSTE, Luis A. Ramírez (junto con su director normativo Ramiro López); Juan Ferrer, del Seguro Popular, Ignacio Santos, del CSG; y el subsecretario Hugo López-Gatell.

Pendiente investigación sobre metrotexate

Tendrá que investigarse hasta el final dónde estuvo el error u omisión que llevó al desabasto de metrotexate al grado de poner en riesgo la vida de niños que dejaron sin quimioterapia. Nos dicen que Novelo, de Cofepris, sí reportó en mayo a la Secretaría de Salud que había ordenado a Pisa cerrar la línea de producción de metrotexate. ¿Quién entonces en la Secretaría de Salud no dio la orden para convocar a las otras 4 farmacéuticas con registro a producir el vital fármaco? La falta fue grave y se debe ubicar al responsable.

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Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.