Tercera y última parte

Hemos comentado que gran parte de nuestros problemas financieros nace por no asumir nuestra responsabilidad en el manejo de nuestro dinero. Hemos dado algunos consejos —reglas básicas de responsabilidad financiera— que siempre debemos aplicar. A continuación otras que son esenciales:

1. La vida pasa. Esto significa que todo puede suceder: cosas buenas y malas, para las que tenemos que estar preparados. Ya he hablado muchas veces aquí de la importancia de tener un fondo para emergencias, un “colchón” que nos pueda ayudar cuando las cosas no van bien. Debe contener entre tres y seis meses de gasto familiar corriente y se va construyendo con el tiempo (no es de la noche a la mañana). Pero además, debemos tener seguros que nos permitan cubrir lo más valioso que tenemos, en caso de que algo malo suceda. Porque en la vida hay muchos riesgos y, lamentablemente, pasa.

La seguridad financiera es una parte integral de las finanzas personales que no se nos debe olvidar. Implica hacer planes para las situaciones adversas, mismas que pueden suceder en cualquier momento. Desde algo tan simple como la pérdida de empleo, una humedad en casa, hasta un terremoto o una enfermedad grave. Incluso un accidente. Si sabemos que la vida pasa, que las cosas suceden, tenemos que tomarlo en cuenta. No hacerlo sería irresponsable.

2. Las cosas no mejoran por arte de magia y la esperanza, a veces, mata. Muchas personas toman riesgos innecesarios basados en la esperanza de que las cosas mágicamente van a mejorar. Por ejemplo: “esperan” lograr sus planes futuros, “esperan” recibir un aumento de sueldo pronto, etcétera. No se basan en lo que hoy tienen o pueden lograr.

Por si fuera poco, en México tendemos a darnos palmaditas en la espalda cuando las cosas van mal. “No pasa nada, mañana todo será mejor”. Pero es un pensamiento peligroso, que puede arruinar nuestro presente y nuestro futuro.

Un claro ejemplo es cuando las personas compran una casa más grande y más cara que la que en realidad pueden pagar. Financian hasta el enganche, toman una de esas hipotecas de “pagos bajos” cuya mensualidad se incrementa con el tiempo, para que les alcance.

Otro más: personas que basan sus decisiones de inversión en miedos o en expectativas no sustentadas. Por ejemplo, los que compran dólares con la esperanza de que pronto haya una devaluación.

Debemos entender que no sabemos qué es lo que pasará mañana y eso está bien. Pero entonces, debemos tomar decisiones a partir de lo que tenemos hoy, para alcanzar los objetivos financieros que nos hemos propuesto, de la manera más eficiente posible. Un plan financiero, lo he dicho muchas veces, no es más que un mapa que nos ayuda a trazar la ruta desde donde estamos hoy, hasta donde queremos llegar. Pero si nos engañamos a nosotros mismos y no nos preparamos para la tormenta, será fácil perder el rumbo o llegar a puerto equivocado, si es que llegamos a algún lado.

3. Dejar de culpar a los demás. Muchas personas tienden a culpar a otros de sus propios problemas financieros. Por ejemplo: “el banco me dio el crédito sin que yo se lo pidiera” o “el asesor me recomendó mal”, “cobran demasiados intereses”, “el agente de seguros no me avisó que mi póliza estaba por vencer”. Pero todo esto es nuestra responsabilidad en primera instancia. Nosotros aceptamos y utilizamos el crédito que cobra demasiados intereses, porque no leímos. Nosotros somos responsables de saber cuándo vencen nuestras pólizas. Nosotros somos los que decidimos seguir o no la recomendación del asesor.

Culpar a otros es una manera fácil de no tomar responsabilidad de nuestro propio dinero, causa principal de nuestros problemas financieros. Si analizamos bien las cosas nos daremos cuenta de que la causa principal está dentro de nosotros mismos. La buena noticia es que tenemos el poder para cambiarlo, si tomamos responsabilidad.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com