El presidente catalán Carles Puigdemont y los suyos celebraron la independencia el viernes como si un hubiera mañana. Pero sí hubo sábado: primer día tangible del ya famoso artículo 155 de la constitución española.

Hoy sábado ya no se vieron los abrazos, festejos, selfies y burbujas de cava.

Los catalanes se despertaron sin presidente, sin vicepresidente, sin los consellers (secretarios) y con su Paramento disuelto.

A los famosos Mossos (policía autonómica) ya no los dirige Josep Trapero, señalado por la Justicia como personaje que se hizo a un lado el domingo 1 de octubre durante el referéndum. Hoy sábado, con el control de los Mossos por parte del gobierno de Rajoy, los consellers se han quedado sin escoltas.

¿Con quién festejar lo sucedido el viernes? ¿Por qué el sábado no se vieron sonrisas de los políticos independentistas de Junts pel sí y la CUP en Barcelona y en toda Cataluña?

Hoy a las 2:30 de la tarde el canal público catalán TV3 presentó un video-mensaje de Puigdemont. En la introducción del mismo la presentadora del noticiero lo presentó como presidente sabiendo que Mariano Rajoy lo destituyó la tarde del viernes. ¿Provocación a Rajoy para que desmantele la dirección editorial? A Puigdemont siempre le quedará Twitter para movilizar los ánimos de sus seguidores.

El viernes, Puigdemont trasladó al Parlamento la responsabilidad de mencionar “independencia”; ayer, el expresidente trasladó a la sociedad catalana independentista la tarea de resistir y encabezar la independencia.

La naturaleza abstracta del 155 comenzó a mostrar su fuerza durante el sábado. Atrás quedó la amenaza de Rajoy de su aplicación; ahora ya es realidad, y se siente.

El 155 incrementará el tamaño de la herida de Cataluña. Puigdemont pudo revertirlo el viernes. De hecho, lo hizo durante la mañana. Sin embrago, cuando se enteró que #Cobarde se convertiría en tendencia, reviró. Ahora, Cataluña vivirá experiencias sin parangón alguno. Todos hablan del 155 pero pocos matizan el daño que provocará a todos.

Puigdemont oprimió el botón nuclear sabiendo que una promesa de Rajoy no se va a cumplir: el 155 regresará la “normalidad” a Cataluña, ha mencionado Rajoy. Falso. No regresará la “normalidad” durante muchos años.

¿El botón nuclear dañará a Rajoy? Sí, pasará a la historia como el presidente corresponsable de la peor crisis democrática de España desde hace 40 años, incluyendo por supuesto al 23 de febrero de 1981 con la intentona de golpe de Estado.

El 155 de la “normalidad” puede ser un perverso eufemismo. Al paso de las horas se verá su efecto en los medios de comunicación. Puigdemont tratará de preservar las ventanas mediáticas que le han servido como cajas de resonancias.

Lo que viene será una guerra por el control del mensaje. Las redes sociales siempre estarán ávidas por hacer el trabajo sucio (mentiras).

España se ha quedado huérfana de líderes políticos. Es la peor noticia. Todo se jugará en las calles.

Lo que perdurarán son las selfies. El día en el que, para muchos, no querían que hubiera mañana.

FaustoPretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.