El Sistema de Información Agroalimentaria de Consulta reporta que en el año agrícola 2010, en el estado de Sinaloa, se sembraron 1.2 millones de hectáreas. En tanto, la superficie sembrada de granos básicos en dicha entidad fue de 933,000 hectáreas. Así, 75.7% del total de la superficie agrícola del estado se dedicó al cultivo de trigo, frijol, sorgo y maíz.

Entre los paquetes tecnológicos establecidos para la producción de granos básicos en la región centro-norte de Sinaloa, destaca el riego por gravedad, el uso de semilla mejorada y la aplicación de fertilizantes (paquete tecnológico conocido como GMF).

Bajo estas condiciones se esperaría obtener rendimientos elevados en los granos. Por ejemplo, en el caso del maíz, hasta 10.5 toneladas por hectárea.

Así, con información del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera la producción programada de maíz en Sinaloa para el ciclo otoño-invierno 2011-2012 se ubicaría en 5.1 millones de toneladas. El avance al mes de marzo era de 2.8 millones de toneladas.

De acuerdo con un análisis de rentabilidad de diversos productos básicos, en aquella región, para el ciclo otoño-invierno 2011-2012, se observa que el maíz continúa siendo el producto más atractivo. Sin embargo, el resto de productos básicos presentan parámetros sobresalientes y, por lo tanto, también son negocios atractivos.

Cabe mencionar que los agricultores y empresas agroindustriales o comercializadoras de dicha entidad son de los que más participación tienen en proyectos donde existe el esquema de agricultura por contrato y el uso de coberturas de precio. Por ejemplo, la información de Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria indica que en el estado de Sinaloa se concentró 34.2% de los apoyos para coberturas en el 2010.

En síntesis, la rentabilidad de un cultivo es fundamental, pero es aún más atractivo cuando se cuenta con esquemas estructurados para la administración de riesgos.

Ello permite que el productor enfoque sus esfuerzos al proceso productivo y no tenga la incertidumbre de quién le comprará su producto y a qué precio.

Así, existe la certeza de un buen ingreso para el productor que no se vea afectado por la volatilidad de los mercados. A nivel nacional, lo ideal sería una mayor participación de los agricultores en dichos esquemas. Estamos trabajando en ello.

*José Ramón Ojeda Ledesma es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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