En la reciente Reunión del G20 en Osaka, Japón, paralelamente se celebró la firma del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea (Ue) y el Mercosur. Además de los ministros comunitarios de Comercio, Industria y Agricultura y de los responsables de política económica del Mercosur, participaron el presidente de la Comisión Europea, la canciller de Alemania y el presidente de Argentina. Esta negociación representó el final de un proceso que se inició hace 20 años, pero que diversos gobiernos se encargaron de frenar por la intervención de intereses diversos. Pero ahora que el comercio mundial esta pasando por una etapa gris por las medidas proteccionistas, un deterioro en las exportaciones y la falta de arbitraje internacional, el momento es oportuno. Se ahuyentaron los fantasmas y sus intereses terrenales.

Para América Latina es un buen principio mirar hacia Europa, la mayor zona de importancia comercial, porque puede significar que superemos los niveles de estancamiento por 30 años de la participación latinoamericana en el comercio mundial. También empezar a cambiar la dependencia de EU, máxime ahora que Trump chantajea con establecer reducciones en las importaciones.

El acuerdo de libre comercio tendrá efectos específicos, al suprimir a las empresas europeas alrededor de 4,000 millones de euros en aranceles, con beneficios sobre todo para la industria automotriz, a la que se le imponen tasas de 35%; a la industria productora de maquinaria, afectada por tasas que van de 14 a 20%; a la industria química, con 18%, y a la industria farmacéutica, con 14 por ciento. Otros sectores beneficiados son los textiles, el calzado, los vinos y licores. A cambio de ello, se dará impulso a las exportaciones de productos agrícolas y ganaderos de los países del Mercosur hacia Europa. Este acuerdo puede beneficiar el comercio entre los países de América Latina, que es muy bajo. Durante el año pasado, las exportaciones del Mercosur a la Ue sumaron 42,600 millones de euros, mientras que las exportaciones de la Ue hacia los países de Mercosur fueron de 45,000 millones de euros. La composición de las exportaciones del Mercosur fueron 50% agrícolas y ganaderas, mientras que las realizadas por la Ue fueron en gran medida productos industriales. Ello refleja las características de la oferta exportable y las ventajas competitivas de ambos grupos de países.

América Latina tiene, además del Mercosur, otras agrupaciones regionales, como el Pacto Andino, y participa en la Alianza del Pacífico. China es el primer socio de Chile y de Brasil, segundo de Argentina y Perú, y Latinoamérica es su quinto socio. México tiene un acuerdo de libre comercio con Europa. Y es deseable que mire hacia el sur de América Latina, para fortalecer sus relaciones políticas y económicas. Entre más al norte se encuentra un país de América Latina, más se concentra su comercio con EU. El ejemplo es que para Chile representa 20% y para México 80 por ciento. Y las relaciones siempre han sido complejas y difíciles. De ahí la importancia de la diversificación para disminuir la vulnerabilidad de su comercio y de su economía.

El actual proteccionismo liderado de manera imprevisible y caótica por Trump es el causante de que todo el mundo, desde Europa hasta Asia, el Medio Oriente y América Latina, decidieran organizarse para estar menos afectados. Es lamentable que Trump use los aranceles como instrumento político para lograr su reelección. Para América Latina las ventanas se abren con este acuerdo y de manera paralela con la participación de China en América Latina.

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.