Aunque el 2012 empezó con muchas de las mismas interrogantes con las que concluyó el 2011, durante los dos primeros meses del año se han comenzado a despejar algunas de estas preocupaciones, dando pie a una fuerte disminución de los niveles de aversión al riesgo y un excelente desempeño de los mercados financieros que han retomado sus máximos previos a la crisis.

Aunque buena parte del aumento en el apetito por riesgo se debe a la intervención de las autoridades europeas para rescatar a Grecia y establecer un mecanismo de liquidez que ha logrado restablecer la confianza de los inversionistas, el buen desempeño de la economía estadounidense también ha sido fundamental en esta fase de repunte en los mercados.

A finales del 2011, el rango de expectativas de crecimiento para la economía de EU en el 2012 iba desde los pesimistas que pronosticaban un crecimiento del PIB entre 1 y 2%, hasta los optimistas que anticipan un crecimiento entre 2.0 y 3.0 por ciento.

La tendencia positiva de variables clave, como el consumo, el empleo y la producción manufacturera, ha llevado a varios economistas a elevar sus pronósticos a la parte alta del rango.

La recuperación en EU ha venido ganando mayor tracción y las buenas noticias han venido principalmente en el comportamiento del consumo, donde la recuperación del mercado laboral está jugando un papel clave.

La creación de empleo durante los últimos seis meses ha sido la más robusta desde antes de la crisis y el número de solicitudes de desempleo está en su nivel mínimo de los últimos cuatro años.

Esta recuperación en la creación de empleo ha contribuido a que la tasa de desocupación continúe con un gradual descenso a 8.3%, su nivel más bajo desde antes de la crisis.

Esta situación ha contribuido a una mejora notable en la confianza del consumidor durante los últimos cuatro meses y en los indicadores de ventas al menudeo, sobre todo de bienes duraderos.

Asimismo, la producción manufacturera ha alcanzado 33 meses consecutivos en terreno de expansión, llegando a su nivel más alto en sus últimas lecturas mensuales.

Esta mejoría en la actividad manufacturera se está traduciendo en un repunte en la inversión del sector corporativo, que viene mostrando una dinámica muy positiva desde el tercer trimestre del año pasado.

En varias ocasiones hemos mencionado que para que la recuperación sea sustentable es necesario que el sector corporativo comience a desplazar capital de una manera más agresiva. Hasta ahora, mucha de la inversión corporativa había estado enfocada en fusiones y adquisiciones, y poco en la expansión de capacidad y creación de nuevos empleos.

Sin embargo, la mejoría en el comportamiento del consumo parece estar dando mayor confianza a las empresas para destinar más recursos a inversiones que generen empleo y crecimiento.

A pesar de estas buenas noticias, no podemos dejar de enfatizar la gran cantidad de factores que hacen que la recuperación económica en EU sea todavía vulnerable.

Por un lado, la recuperación económica en EU y en el resto del mundo es cada vez más dependiente de las grandes cantidades de liquidez que los bancos centrales están inyectando a la economía global.

Ante la desaparición temporal de la inflación como un problema prioritario, los bancos centrales no han quitado el pie del acelerador en la impresión de billetes y monedas para financiar los grandes desequilibrios fiscales en el mundo desarrollado, que han amenazado constantemente con desestabilizar el sistema financiero global.

Este experimento sin precedentes de los bancos centrales ha sido un pilar fundamental para la recuperación, pero ha hecho que la economía y los mercados globales sean altamente dependientes de la maquina que imprime el dinero.

Por otro lado, el fuerte repunte en los precios del petróleo y la posibilidad de un conflicto armado en Medio Oriente son choques exógenos que podrían descarrilar la recuperación.

A pesar de los riesgos latentes, el 2012 se está convirtiendo en un año considerablemente mejor a lo esperado.