En el decenio que va del 2000 al 2010, la economía mexicana sólo creció con un promedio anual de 1.8 por ciento.

Consecuentemente, de un año a otro, la posición de México, dentro de 180 países, medida por el PIB por habitante, pasó del puesto 49 que tenía en el 2000 al 61 en el 2010. Esto significó un retroceso en el contexto internacional.

Dentro del país, esto tuvo sus efectos negativos. En un estudio del Banco Mundial sobre la movilidad de la clase media de América Latina, por un periodo de 15 años, se advierte que en México, 77% de la población no elevó sus ingresos, 22% sí lo hizo.

Estos datos contrastan con la posición de Chile, en donde 60% de su población elevó sus ingresos en 15 años, o en Brasil, que lo hizo en 54% de su población.

En ambos casos, la explicación se encuentra en su mayor crecimiento económico. En el estudio se destaca el hecho de que 22% de la población mexicana que elevó sus ingresos era pobre o estaba dentro de la clase media y pudo evolucionar hacia una mejor posición social.

La información revela la necesidad de acometer decisiones para un salto cuantitativo, que beneficie a la sociedad mexicana con mejores ingresos. En varias encuestas, los entrevistados pertenecientes a la clase media revelaron su simpatía hacia el crecimiento económico por los efectos positivos que produce.

En las clases bajas prefieren el populismo asistencial en gran medida porque es lo único que conocen.

Lo que resulta evidente en el momento actual es que la población mexicana no se vio favorecida por las políticas económicas aplicadas en los últimos quince años y el crecimiento de la población no ha tenido respuesta con empleos suficientes, favoreciendo con ello los salarios bajos. Hubo demasiada restricción económica y faltó el mayor gasto público en sus diferentes variantes, desde el aval gubernamental a las obras del sector privado hasta las inversiones directas o mixtas.

La perspectiva que se presenta en el mundo es de un crecimiento económico para este año de 1.4% para los países desarrollados y de 5.5% para los países emergentes, según el Fondo Monetario Internacional; para el 2014 se estima un crecimiento de 2.2% para los países desarrollados, y de 5.9% para los países emergentes. México, al situarse dentro de estos últimos, debería tener una mayor potencialidad de crecimiento, que el estimado de 3.5% para éste y el próximo año.

La explicación de crecimiento económico de casi tres veces más de los países emergentes, principalmente los asiáticos, en relación con los países desarrollados radica en la estructura de costos y que cada vez están más tecnologizados. De ahí los flujos crecientes de capital foráneo hacia sus países.

Cuanto más mire uno hacia atrás, mas podrá mirar hacia adelante, decía el imprescindible Winston Churchill. Necesitamos ver nuestros errores y nuestras dificultades para superarlos. También nuestras potencialidades sin exagerar. Y afirmar principios que vertebren todo, como son la eficiencia económica, la justicia social y la libertad individual.