La reactivación de la economía depende en gran medida del sector industrial, que se enfrenta a un nuevo problema: China. Este país ha manifestado conflictos por contaminación y el cierre de muchas operaciones, así como daños a la salud que aun cuando no se han ventilado abiertamente ya se habla de nuevas variantes del Covid-19.

A ello se suma la reactivación de todos los sectores, ya se cobran estragos en la cadena de suministros y proveedores a escala mundial, generando retrasos para todos, elevando los precios, y sobre todo el incremento en los costos que representa el transporte.

Habrá desabasto, aumento de precios en las ventas de las tiendas, desequilibrio en la oferta y demanda, temas derivados del restablecimiento de todas las industrias.

No obstante, y de frente a esta complicada situación, en sectores como el del vestido, bajo la tutela de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido, que preside Emilio Penhos, parece haber una ventana de oportunidades para que, ante el tambaleo de China, México sea quien atienda las necesidades.

Y es que el propio gremio ya está considerando que las empresas nacionales e internacionales tendrán atrasos considerables en sus embarcos provenientes de Oriente, situación que afecta a la industria y mantiene a la expectativa a las empresas.

Si a ello le sumamos que históricamente la industria textil ha tenido una problemática con los productos asiáticos, dejando al gremio nacional en desventaja, no sólo en precio sino en mano de obra y calidad, hoy la propia situación internacional le podría dar un respiro.

Hay una gran demanda de producción nacional, están volteando a ver a México para abastecerse, lo que ha generado un alza del 10% en textiles, desde el año pasado.

Pero se debe enfrentar al contrabando, el gran mal. A fin de cuentas, seis de cada 10 prendas tienen que ver con la informalidad e ilegalidad.

En la logística mundial hay un desorden total en el sector del vestido y textil.

Aunque el gran lastre en territorio mexicano es la falta de apoyo a los pequeños y medianos empresarios, pues, aunque se dice que la banca de desarrollo es un apoyo, los programas crediticios ya vienen ordeñados; es decir, se afirma que éstos apoyarán con 2 mil millones de pesos, pero la realidad no supera ni la mitad del presupuesto. El argumento es que ya hay créditos otorgados, aunque se trate del primer día de su operación.

No obstante, es una realidad que ni siquiera los 2 mil millones de pesos son suficientes, se requiere una estrategia bien establecida para atender las necesidades que ha generado el rezago económico, que lleva décadas y en estos últimos años no ha mejorado.

Hace falta un programa que fomente que los pequeños talleres de costura obtengan crédito, y un esquema en el que no los ahoguen los compromisos sociales que deben enfrentar con la seguridad social, llámese Infonavit o IMSS.

¿Será que se pueda avanzar, o se perderá la oportunidad de avanzar en materia textil y del vestido como un proveedor para varios países que hoy se ven afectados por la situación de China?

Marielena Vega

Conductora

Salud, dinero y negocios

Socia Cofundadora, y conductora del programa de radio Salud, Dinero y amor. Programa de finanzas, negocios, economía y bienestar.

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