Ante la gran crisis de la que el mundo apenas sale, si no se aprieta más el nudo ucraniano, viene a la memoria una reflexión de Esquilo: No es prudente ser demasiado prudente .

La referencia es por la reciente declaración del ex presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, que en tono de arrepentimiento dijo en una conferencia reciente en Abu Dhabi: Podríamos haber hecho mucho más, haber hecho algunas cosas para mitigar un poco la crisis; si bien hemos sido agresivos, creo que en el frente de la política monetaria podríamos haber sido aún más agresivos .

En una conferencia anterior, siendo presidente de la Reserva Federal, Bernanke definió la función de la banca central en los siguientes términos: Para la estabilidad financiera la principal herramienta de la que disponen los bancos centrales es la capacidad de actuar como prestamista de última instancia, proporcionando liquidez a corto plazo a las instituciones financieras, supliendo la falta de financiamiento. Para mantener la estabilidad económica la herramienta principal es la política monetaria; en épocas normales supone ajustar los tipos de interés a corto plazo .

Con estos instrumentos la cuestión es de profundidad y ritmos. La Reserva Federal hizo parcialmente su tarea. Le faltó convencimiento de una mayor implicación en la solución de los problemas económicos y sociales. Se concentró en ayudar a los bancos.

El gobierno privilegió la política monetaria por encima de la política fiscal, porque la consideró más eficiente.

Paralelamente, en una entrevista que le realizó el diario El País a Kenneth Arrow, Premio Nobel de Economía, éste advirtió sobre los peligros de la crisis pero también de las soluciones.

Dijo que las autoridades monetarias pueden hacer mucho. Es complicado, con muchos problemas en Europa y la austeridad que es completamente equivocada. El gobierno de Estados Unidos no ha intervenido suficiente, pero ha hecho algo. La política monetaria ha sido fuerte, la fiscal no tanto .

Con la lección de lo que hizo la Reserva Federal, lo que no hizo y lo que nos dice Kenneth Arrow, es deseable y previsible que la nueva presidencia de la Reserva Federal privilegie el empleo, repercuta e influya en el conjunto europeo, la zona más atrasada en la recuperación económica mundial, en donde lo que caracteriza a la política monetaria y fiscal es la excesiva timidez, misma que tendrá consecuencias graves en el manejo del problema de Ucrania, que tiene una economía devastada.

La Unión Europea no cuenta con los medios económicos ni los políticos para ayudar a Ucrania, que necesita 26,000 millones de euros.

Ante los intereses estratégicos complejos que se juegan en ese país, la participación europea es incierta. Actualmente hace el triste papel de rehén de Ucrania y Rusia.

En un contexto internacional, las instituciones globales y los gobiernos de los países centrales no deben renunciar a su posición negociadora de los equilibrios de poder. Hacerlo sería el deshonor en tiempos de paz y por tanto abonar por el triunfo de lo imprevisible.