Para conocer la propuesta fiscal de Josefina Vázquez Mota (visible en josefina.mx) hay que sortear un intrincado camino de la semántica y la sintaxis.

Para conocer la propuesta fiscal de Josefina Vázquez Mota (visible en josefina.mx) hay que sortear un intrincado camino de la semántica y la sintaxis.

Prueba inmejorable de ello, el siguiente párrafo: Nuestro proceso de construcción de Propuesta es un Proceso de Diseño Dialógico Estructurado; es decir, como un proceso en el cual, el diseño de la visión de país y de las líneas estratégicas de política pública y programas son el resultado de un diálogo sistematizado entre expertos, representantes de los sectores, académicos, funcionarios públicos, políticos, todos ellos en su condición ciudadana, en cada uno de los ejes temáticos definidos en la Propuesta . Clarísimo.

Ya un poco más de cerca, su oferta en materia tributaria resulta ser exactamente la misma que ofreciera el Presidente Calderón hace seis años: contar con un solo impuesto al ingreso bajo la estructura del IETU, eliminando, por lo tanto, al ISR.

Lo anterior, según la propuesta, ofrece las siguientes ventajas:

1) La eliminación de las exenciones y tratamientos especiales en el ISR ampliarían la base tributaria, aumenta equidad horizontal y simplifica costos del impuesto.

2) Una tasa única y menor a la actual del ISR reducirían los incentivos a prácticas de evasión y elusión fiscal, y las distorsiones entre los factores de la producción.

3) Se elevarían los incentivos a la reinversión de utilidades (más crecimiento y empleos).

Tal parece que ni la virtual candidata del PAN, ni sus asesores, han reparado en las desventajas de eliminar el ISR y sostener -a toda costa- a un tributo como el IETU, el cual ha demostrado, ejercicio tras ejercicio, su rotundo fracaso recaudatorio. La desaparición del ISR es una decisión que ni el actual jefe del equipo económico de Josefina -y otrora Secretario de Hacienda- se atrevió a tomar -como se lo prometió al Congreso de la Unión la propia SHCP.

Las ventajas de la propuesta son más que inexactas. No existe impuesto más regresivo en nuestro sistema fiscal que el IETU. Las exenciones que otorga a quienes obtienen ingresos por dividendos, intereses y venta de acciones dentro y fuera de Bolsa deja a las clases más altas del país intocadas por este tributo.

En cambio, el IETU grava indirectamente a los trabajadores que perciben previsión social exenta. Por ello, es absolutamente falso que el IETU establezca una equidad horizontal.

De igual forma, es incorrecto sostener que una tasa menor reduce los incentivos a prácticas de evasión y elusión fiscal. La evasión en México es resultado de la debilidad -en todas las áreas- del Estado de Derecho. El IETU no redujo en un solo grado los niveles de evasión. Actuando el IETU -sin el ISR- el único resultado previsible es el de la caída drástica de la recaudación.

Los defensores del IETU sostienen que el régimen de deducción inmediata que contiene dicho impuesto promueve las inversiones en activos.

Si bien es cierto que existe una recuperación absoluta de la inversión en el propio IETU, también lo es que al coexistir con el ISR, el resultado es que se paga este último impuesto y no aquél, dejando en la misma situación al contribuyente.

De subsistir únicamente el IETU, el régimen de deducción inmediata y de deducción de compras llevaría a una recaudación prácticamente nula, al permitir a las empresas el sobre-inventariarse, dejando de pagar el impuesto. (Vamos, ésta es de primaria).

El IETU se produjo como consecuencia de un trueque, por medio del cual la SHCP lograría la aprobación legislativa del tributo, a cambio de que el PAN apoyara las reformas a la legislación electoral y los cambios al IFE -impulsadas por López Obrador- y que tan molestos tienen ahora a los candidatos y a los partidos políticos que las aprobaron.

Ambas leyes fracasaron: ni mejoramos nuestra estructura tributaria, ni mejoramos nuestros procesos electorales. Los costos de cumplimiento en ambas materias se duplicaron de manera ineficiente.

Nada hay en su propuesta sobre el tema del IVA, nada tampoco sobre el régimen de Pemex, nada sobre la defensa y protección de los derechos de los contribuyentes, tampoco encontramos línea alguna sobre la simplificación fiscal o el combate a la evasión. Puras frases huecas.

Si Josefina Vázquez Mota desea ser -en sus propias palabras- la primera Presidenta mujer de toda la historia de México , lo que realmente debería ofrecer al electorado es dejar las cosas como se encontraban hace seis años.

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