Es evidente que el sistema político que tenemos en el país no es el más adecuado para promover el desarrollo, entendido como una tasa de crecimiento elevada y sostenida por varias décadas. Ésta debe estar acompañada de inversión, generación de empleo de calidad, corrección sistemática de los problemas que detienen la inversión y la búsqueda constante de la flexibilización de mercados, la elevación de la calidad de la mano de obra para un mayor productividad y la mayor expansión del comercio internacional del país, con mejores y más competitivos productos. Con todo y la reforma política planteada, no se prevén más incentivos para que los partidos busquen trabajar más por la sociedad y hagan a un lado sus intereses. En cambio, los partidos van a seguir privilegiando las alianzas con grupos de interés, en la búsqueda de votos para ganar elecciones y luego van a encargarse de proteger los intereses de esos grupos, llámense sindicatos, monopolios, personas poderosas, familias políticas rancias o simple y sencillamente gente que compra favores al precio que le pongan quienes los otorgan.

Para poder llegar al punto en el que nuestra economía crezca más y más rápido, hay que acotar y erradicar muchas prácticas y conductas que se han ubicado como parte integral del sistema, pero que en la práctica lo están acabando. Una de estas prácticas es la corrupción, que está inmersa en el sistema y que impide que muchas cosas cambien para bien de todos. Ejemplos sobran, teniendo entre ellos todo lo relacionado con el sistema de impartición de justicia y el de protección y reforzamiento del estado de derecho. De las complicaciones y enredos legales que existen, y los procesos que son lentos y muy tardados vive una gran cantidad de personas, profesionistas y no profesionistas, que cobran rentas cuantiosas por hacer, no hacer o retardar trámites y procesos. Prácticamente cualquier mexicano ha caído en estos enredos, que se encuentran en cosas tan sencillas como pasar una verificación vehicular, o realizar un cambio de propietario, hasta el aspecto de obtener una constancia de libertad de gravamen de una propiedad o denunciar algún hecho delictivo. Luego podemos seguir con cosas tan extrañas, pero frecuentes en el sistema, como la compra de puestos o posiciones para ir por algún puesto de elección popular, o la apertura de una empresa. Mientras los mexicanos no nos quejemos de esto, nada va a cambiar.

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