México se volvió un ejemplo sin desequilibrios fiscales ?ni externos y una economía con crecimientos sólidos y sin inflación; otros países pelean por sanear sus finanzas.

La tendencia de apreciación podría ser interrumpida ?por el cambio de tono en la comunicación de Banxico ?en cuanto al futuro de las tasas de interés.

Después de alcanzar una paridad máxima de 14.33 pesos por dólar en junio del año pasado en medio de un episodio de intensificación de la crisis europea, el peso mexicano se ha apreciado considerable y consistentemente frente al dólar, alcanzando el dólar una cotización mínima de 12.57 hace un par de semanas.

Aunque la apreciación con respecto al máximo de junio fue de 12%, el nivel de 12.57 es prácticamente idéntico al mínimo de los últimos 12 meses registrado en marzo del 2012.

La tendencia de apreciación fue el resultado parcial de una fuerte disminución a la aversión al riesgo a nivel global, consecuencia de la gran liquidez provocada por la intervención de los bancos centrales y un optimismo cauteloso en cuanto a la situación económica y financiera a nivel global.

Adicionalmente, el peso mexicano se benefició de una importante mejoría en la percepción sobre México como destino de inversión, tanto de portafolio como directa.

En un mundo donde los países desarrollados pelean por sanear sus finanzas y algunos países emergentes batallan por balancear su ecuación de crecimiento e inflación, México se volvió un ejemplo sin desequilibrios fiscales ni externos y una economía con crecimientos sólidos y sin inflación.

Asimismo, la perspectiva de que finalmente habrá algunas reformas estructurales que ayuden a mejorar la competitividad de la economía mexicana y elevar su potencial de crecimiento han contribuido a la apreciación del peso.

Un factor adicional que hace atractivo al peso en un entorno global donde las tasas de interés son sumamente bajas es que las inversiones en bonos del gobierno mexicano emitidos en moneda local pagan una tasa relativamente atractiva.

Por ejemplo, un bono a 10 años del gobierno mexicano emitido en pesos paga alrededor de 5%, mientras que un bono del mismo plazo emitido por México pero en dólares paga 2.5 por ciento. Asimismo, un Cete de 28 días pagaba alrededor de 4.3% anualizado en comparación con tasas cercanas a cero en los instrumentos de corto plazo de países más desarrollados.

Bajo el contexto actual y suponiendo un entorno internacional tranquilo, la mesa estaba puesta para una continua apreciación del peso durante el 2013, llevando a los analistas más optimistas a pronosticar un tipo de cambio de cierre de año por debajo de los 12 pesos.

Sin embargo, la tendencia de apreciación podría ser interrumpida o, por lo menos, desacelerada por el cambio de tono en la comunicación del Banco de México (Banxico) en cuanto al futuro de las tasas de interés, aunado a la decisión de no acumular más reservas anunciada hace un mes.

Dado que Banxico contempla un cambio en el balance de riesgos, yendo de un escenario de preocupación por presiones inflacionarias o uno de preocupación por el crecimiento económico, la estrategia de reducir las tasas de interés en el futuro inmediato podría tener un impacto doble sobre la actividad económica.

Por un lado, la reducción en la tasa debería, en teoría, resultar en un menor costo en los préstamos al sector privado y, por ende, en un mayor apetito por acceder a financiamientos para impulsar el consumo y la inversión.

No obstante, este impacto podría ser limitado, ya que el acceso al financiamiento por de la banca es todavía limitado en México. El hecho de que Banxico suba o baje las tasas de interés en medio punto o un punto difícilmente se traducirá en una mayor o menor disponibilidad de crédito más barato o más caro a los consumidores y a las pymes.

Por otro lado, la reducción en las tasas de referencia y la decisión de disminuir el ritmo de acumulación de reservas podría resultar en una depreciación del tipo de cambio, mejorando la competitividad de las exportaciones mexicanas, cuyo ritmo de crecimiento se ha venido desacelerando desde la mitad del año pasado, incidiendo directamente en la actividad económica.

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