Los efectos negativos por interrupción de las cadenas de distribución globales ponen a la política monetaria bajo presión.

Al finalizar el año la inflación llegaría a 6.5% fuera del rango objetivo de Banxico a lo que se suma la estimación un crecimiento de la economía de 5.8 por ciento. Pese a lo anterior, tenemos una inflación baja con relación a la región, por ejemplo, Argentina con una perspectiva de terminar en 60%, 10 veces mayor que la mexicana. En Canadá rondará en 4.8%, EU en 5.3%, e Inglaterra 3 por ciento. ¿Cuál es el problema? La respuesta estriba en que las fallas en las cadenas de distribución y suministros continuarán afectadas hasta el segundo semestre del año entrante, consecuentemente los precios, las tasas y el tipo de cambio se estacionarán en un nuevo piso que será complicado bajar.

Sólidamente integrada, la región de Norteamérica enfrenta desafíos producto de elevados índices de precios tanto al productor como al consumidor, los cuales evidentemente se contagian entre socios. Exportamos inflación al mismo tiempo que la importamos. En virtud de lo dispar que está resultando la recuperación económica, el efecto de vasos comunicantes puede prolongarse más de lo estimado. En consecuencia, nuestra política monetaria tendrá que ajustarse, encareciendo el costo del dinero, mediante el retiro de liquidez o tasas de interés elevadas. Para el último tramo del año podemos esperar un aumento en 50 puntos base. En esta lógica resulta obligado acompañar las decisiones restrictivas de nuestros socios comerciales. El ritmo y secuencia deben ser armónicos entre Canadá, EU y México. Baste recordar los desastrosos resultados cuando no se emparejan adecuadamente los ciclos monetarios. En los años 80´s la crisis de deuda en los países de América Latina conocida como la década perdida, resultó por el inusual aumento en la tasa de interés de los fondos en EU que llegó al 19 por ciento. Otro caso, el “error de diciembre” tuvo como causa externa, el incremento en 250 puntos base. Igualmente, el severo ajuste cambiario del sexenio pasado estuvo aparejado del alza en 225 puntos base en EU. Nos acercamos a una zona de alto riesgo financiero. Los actuales datos orillan a pensar que los bancos centrales afrontarán la inflación global aumentando pronto sus tasas de interés. En esta circunstancia, cualquier debilidad interna dejará sumamente vulnerable a nuestra moneda. Tenemos, entonces, que adelantarnos con incrementos de nuestra tasa de referencia en camino a llegar a 7% durante el 2022 de 4.5% actual. EU podría moverse de 0.50 al 3% en el mismo lapso, son 250 puntos base, lo que adelanta la presión que tendrá la política monetaria para estabilizar los precios, proteger al peso alterando lo menos posible los objetivos de crecimiento del resto de la economía que ya presenta signos de debilitamiento.

Carlos Alberto Martínez

Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS

Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaría de Hacienda, en Washington, DC y en la Presidencia de la República. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas.

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