Uno escucha al Sr. López cuando hace sus propuestas de política económica y para los que vivimos y recordamos la docena trágica de Echeverría y López Portillo, es un déjà vu. Prácticamente todas sus propuestas representan un regreso a esos álgidos años, cuando la política económica llevó a la economía a un despeñadero con enormes costos en el bienestar de la población. Políticas fiscales y monetarias expansionistas, proteccionismo externo, inversiones en capital fijo con valor presente neto negativo y más dislates derivaron a que México experimentará, de 1983 a 1992, lo que se ha denominado la década perdida , 10 años en los que el PIB per cápita no creció.

Las propuestas que ha adelantado el Sr. López, aunque suenan atractivas, carecen de consistencia: El eje de su planteamiento de política económica se ha centrado en el sector energético. En materia de hidrocarburos ha planteado que de llegar él a la Presidencia construiría cinco refinerías para dejar de importar gasolinas, dejar de exportar petróleo crudo para en su lugar exportar refinados y disminuir el precio al consumidor de los combustibles. Como se dice en inglés, nonsense . Primero, la actividad más rentable para Pemex, y para el país, es producir y exportar petróleo crudo, con un margen de ganancia bruta superior a 80%, el cual no se alcanzaría en productos refinados. Segundo, en el mundo existe un significativo exceso de capacidad de refinación; a Pemex le saldría más barato comprar refinerías ya existentes que construir nuevas; al país le saldría más barato que alguien más refine nuestro petróleo en gasolinas y otros productos que lo que a nosotros nos cuesta producirlos internamente, dada la ineficiencia de Pemex Refinación. Tercero, está su propuesta de reducir el precio de las gasolinas y el diésel. Dados los precios internaciones relativos a los internos, se estima que el subsidio a la gasolina ascenderá este año a 180,000 millones de pesos, de los que 75% se lo apropia 20% de la población con mayores ingresos. Reducir aún más el precio, además del enorme costo fiscal que ello representaría, es una medida claramente regresiva, beneficiando más a los más ricos.

El tema de la energía eléctrica está igual de fregado. Además de haberle prometido al SME revivir a Compañía de Luz y Fuerza, la empresa eléctrica más ineficiente del mundo en su momento, propone utilizar a plena capacidad las plantas termoeléctricas de la CFE para así dejarle de comprar a los extranjeros.

Dos comentarios; primero, las plantas termoeléctricas son las más caras de operar por kilowatt, generado y las más contaminantes de todo el sistema de generación de energía eléctrica. Segundo, ¿está el Sr. López insinuando que rompería todos los contratos con los productores independientes de energía, casi todos empresas extranjeras? Grave señal sobre su voluntad de proteger y respetar los derechos privados de propiedad.

Su estrategia de política industrial se basa en lograr una mayor competitividad a través del subsidio a los energéticos. Nada de reformas estructurales que hagan a la economía más eficiente. Patrañas neoliberales .

El Sr. López y su propuesto Secretario de Hacienda al parecer no conocen el concepto de costo de oportunidad. ¿De vuelta a la orilla del despeñadero? Próxima semana, el salario remunerador y proteccionismo, más lo que se adicione.

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