Fueron muchos los argumentos a favor de que Biden sustituyera a Trump como presidente de Estados Unidos. Curiosamente, el manejo de la economía no fue uno de ellos. Sí claro, es evidente que el gobierno de Biden sería mucho más proclive a políticas que reduzcan la desigualdad y atiendan a sectores de menores ingresos, pero no necesariamente mejor para impulsar la economía. Las valoraciones de Trump en temas como el manejo de la pandemia o de la crisis por el tema racial eran muy bajas para la mayoría de los electores, pero no así en el tema económico. Sin embargo, el principal reto será justo el de acelerar la reactivación, en el entendido de que la crisis sanitaria comenzará a tener una solución definitiva con la aplicación de la vacuna los primeros meses del año próximo. Biden tendrá que desbloquear el veto de los republicanos en el Senado, que quieren reducir la propuesta de programa de reactivación de los demócratas de 2.2 a 1.8 millones de dólares.

Una diferencia importante entre Biden y Trump es que el segundo propone incrementar la tasa del impuesto sobre la renta para las personas morales de 21 a 28%, con un impuesto de control de 15% de acuerdo al flujo de efectivo, algo así como operaba el IETU en México. Eso es menor al 35% que se tenía de tasa para la renta empresarial con Obama, pero complementado con mayores impuestos a los altos salarios y a las herencias. Esto es, solo incrementar de manera marginal el gravamen de las firmas, pero tasar más ingresos y sucesiones de persona de altos ingresos. No se desincentiva a las firmas a obtener más ganancias, pero sí obtiene más de las personas que ya registraron la riqueza. Es una buena idea para mantener los ingresos, no desincentivar la inversión y reducir la desigualdad, cuando además se propone duplicar el salario mínimo, de 7 dólares y medio a 15. Se espera que este gobierno evite los grandes déficits cuando ya no sean necesarios, es decir, después de la pandemia, lo que ofrecerá mayor estabilidad a las finanzas del país vecino.

En temas comerciales la tensión definitivamente se va a reducir, lo que va a incentivar el crecimiento global. En asuntos como el T-MEC no se esperan mayores sobresaltos, terminará la dinámica de las amenazas absurdas, como establecer aranceles para presionar en temas migratorios o de política interna. Pero las disputas comerciales con China van a continuar, eso ya será un elemento estructural de la relación entre ambas naciones. Eso es un área de oportunidad para México, que debe buscar que más empresas norteamericanas muden sus operaciones del oriente a nuestro país.

Biden en su campaña propuso inversiones de 1.7 mdd en investigación y en infraestructura para energías limpias. Ese fue un claro elemento frente a la política de Trump, quien no se atrevió a reconocer siquiera el cambio climático. Sin embargo, Biden considera a las energías alternativas como un frente de empleo y actividad económica complementaria a las fósiles, que no podrán ser reducidas de manera drástica por razones económicas. El presidente electo de EU, va a tratar con una economía que es cada vez más tecnológica, en donde hábitos como el consumo electrónico o el trabajo en casa mediante plataformas virtuales llegaron para quedarse. Pero, al mismo tiempo, buscará reducir el poder de mercado que han ganado los gigantes de las ventas en línea, los datos, las redes y las plataformas, para separar sus líneas de negocio, forzar a que se deshagan de algunas de ellas, para lograr que otros compitan e incrementar los impuestos que pagan. Esa será una batalla importante entre el gobierno y un sector de las empresas, y el Congreso será el campo donde esta se desarrolle. Esto es, Biden buscará una economía que mantenga altos niveles de inversión en infraestructura, financiados con el ajuste de impuestos a las empresas, pero especialmente a las personas de mayores ingresos, que garantice mayores salarios a la población de menores ingresos, que busque incrementar el uso de energías limpias y limite el poder de firmas que han ganado enormes proporciones del mercado en áreas de gran impacto en los consumidores. Estas pueden ser buenas noticias para este lado del Río Bravo.

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.

Lee más de este autor