Durante las últimas dos semanas, la plata ha tenido una caída estrepitosa, perdiendo aproximadamente 30% de su valor en tan sólo días, pasando de 44 a 32 dólares por onza, aunque después tuvo una recuperación a 35 dólares.

Esta caída viene después de un rally prácticamente ininterrumpido de nueve meses, donde el valor de la plata ha aumentado 95%, a pesar del fuerte ajuste de las últimas dos semanas.

Antes del ajuste, el precio de la plata había tenido un incremento de 80% en tan sólo 14 semanas -de mediados de enero al 29 de abril– pasando de 28 a 48 dólares por onza.

Para muchos, el incremento en el valor de la plata se puede explicar por los mismos factores fundamentales que están detrás de la revalorización del oro.

Es cierto que el oro y la plata comparten ciertas características defensivas que los convierten en monedas de reserva.

Como hemos mencionado en este espacio, la vulnerabilidad de las principales monedas de reserva -el dólar de EU y el euro- han llevado a la mayoría de los bancos centrales a buscar una diversificación de sus activos y a encontrar en el oro una moneda de reserva alterna.

La vulnerabilidad del euro y el dólar es consecuencia de los crecientes déficit públicos con su consecuente aumento en los niveles de endeudamiento para fondear dichos déficit.

Asimismo, la decisión de mantener las tasas de interés a niveles cercanos a cero y continuar con la inyección de grandes cantidades de liquidez a sus economías contribuye de manera importante a la vulnerabilidad de las monedas de reserva tradicionales.

Al igual que el oro, el precio de la plata ajustado por inflación también se encuentra lejos de su máximo de 130 dólares por onza, aunque este valor se alcanzó de manera transitoria y marcó el comienzo de una fuerte caída en la plata. Sin embargo, también existen diferencias muy importantes entre los dos metales.

Para empezar, la plata tiene mayores usos de tipo industrial que el oro, cuya principal función es como depósito de valor y artículo de lujo.

Mientras que en el oro hemos visto una clara disminución paulatina en su oferta desde el 2001, en el caso de la plata hay quienes argumentan que a pesar de la disminución en la producción de ésta, existe una cantidad importante de dicho metal que podría ser reciclada de materiales industriales.

Por otro lado, la creciente demanda del oro viene principalmente de parte de inversionistas institucionales y compras físicas por parte de bancos centrales, mientras que la demanda por plata está más relacionada con inversionistas individuales, lo cual se presta más a la especulación.

El hecho que el precio de una onza de plata sea mucho menor al precio de una onza de oro, facilita el acceso a este metal a millones de inversionistas individuales cuyo acceso al mercado de oro está más restringido.

Históricamente, la relación entre el precio del oro y de la plata ha oscilado alrededor de 60, es decir, el precio de una onza de oro es normalmente 60 veces más cara que una onza de plata.

Esta relación se había mantenido relativamente estable durante los últimos 10 años; sin embargo, el increíble ascenso del precio de la plata en los últimos nueve meses ha llevado esta relación a 43 después de llegar a un mínimo de 31 a finales de abril de este año.

De acuerdo con datos de The Wall Street Journal, este nivel no se alcanzaba desde hace 30 años.

A diferencia del oro, donde el comportamiento de los precios ha sido más ordenado y parece estar bien soportado por las condiciones fundamentales de oferta y demanda, lo acontecido con el precio de la plata tiene mayores tintes de una burbuja especulativa en proceso de reventar.

Aunque haya similitudes importantes entre el oro y la plata como metales preciosos, existen suficientes diferencias para argumentar que el precio actual de la plata es más vulnerable que el precio del oro.