Al enfocarnos en la red de valor de producción de alimentos, las actividades del sistema de comercialización toman relevancia, ya que intervienen diversos factores por los que se estima que se llegan a perder entre 3 y 7% (IPD, Sistema Nacional de Abasto Alimentario) de los alimentos que son producidos y que no llegan a ser consumidos

Por ejemplo, entre las diversas causas del desgaste de las frutas se encuentran: descuido por el tratamiento de la fruta en el momento de recolección que se observan como magulladuras, daño ocasionado por el movimiento contra el empaque o bien fricciones entre unas con otras durante el transporte.

En la publicación Curso sobre Comercialización Agropecuaria del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, se expone que malas prácticas desde la cosecha, el tiempo y manipulación hasta el consumo, son circunstancias que afectan la calidad del producto y su precio. Generalmente los productos que valuamos mejor son aquellos que consideramos buenos o mejores, los más económicos son aquellos que tienen propiedades diferentes a las deseables.

En la nota anterior comentaba que en la búsqueda de la calidad, muchos alimentos son descartados por no cumplir con la apariencia física deseable para su consumo, independientemente de su valor nutricional.

Entre diversos estudios se enlistan diferentes soluciones para reducir el impacto económico y la pérdida de alimentos durante las actividades de comercialización, tales como: la inversión en centros de acopio adecuados al producto, capacitación de buenas prácticas de cosecha, planeación de la compra-venta, almacenes con ambientes controlados, equipos de monitoreo adecuados, uso de cajas para estibar con materiales durables y lavables, incrementar la integración de la red, controlar condiciones de humedad y calor en el punto de venta, actualización de normas y estándares de calidad.

Al cierre del año 2016, a través de FIRA, institución integrante de la banca de desarrollo que coordina la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se financiaron proyectos para actividades de comercialización por un monto de 50,484.4 millones de pesos, en conceptos como frigoríficos, silos, instalaciones y líneas eléctricas.

En el 2017 hay avance sobre conceptos de bodegas y almacenes, equipo de transporte, sistemas de enfriamiento, clasificadoras, seleccionadoras, cajas para empacar, entre otros.

Apoyando de esta manera las iniciativas de mejora tecnológica requeridas para ofrecer productos de mayor calidad y reducir deficiencias técnicas para las actividades de acopio, almacenamiento, clasificación, empaque y transporte de los productos primarios.

La aplicación de las mejores prácticas de comercialización y las mejores estrategias para reducir la pérdida de alimentos, dependerán de las características específicas del cultivo y las condiciones de comercialización de cada red de valor; sin embargo, el interés por reducir mermas requiere de acciones conjuntas que involucren el compromiso entre los distintos eslabones, lo cual hace posible incrementar el beneficio al consumidor al reducir deficiencias y a la sociedad, al momento de reducir la cantidad de alimentos que no llegarían a ser consumidos.

*Angélica Fermoso Gómez es especialista en la Subdirección Técnica y de Redes de Valor de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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