En la nota anterior explicábamos la importancia de la papa, toda vez que proporciona un alimento nutritivo de manera más rápida, con menos tierra y en climas más adversos que ningún otro cultivo.

A medida que la población crezca y el clima cambie, las necesidades mundiales de agua pasaran a ser una preocupación prioritaria y la papa produce más alimento por unidad de agua que cualquier otro cultivo principal.

Actualmente, en todo el mundo están aumentando los precios de los alimentos impulsados por la feroz competencia por el reducido suministro internacional de trigo, maíz y arroz, así como de otros productos agrícolas. Conforme aumenta la preocupación de que pudiera producirse escasez de alimentos e inestabilidad en docenas de países de bajos ingresos, la atención mundial se vuelve hacia la papa, cultivo que puede contribuir a aliviar la presión de la inflación de los precios de los alimentos.

En 1845 ocurrió una hambruna causada por el tizón tardío en Europa, muriendo más de 1 millón de personas, y precisamente en México se origino la resistencia mundial al tizón tardío.

Desde 1947 se ha desarrollado investigación formal de la papa en México. Durante los 50 se generaron las primeras variedades resistentes (Erendira, Bertita, Anita), además se trabajo en selección negativa de semilla.

Por su importancia, México se convirtió en la sede del Programa Internacional de la Papa (posteriormente, Centro Internacional de la Papa). A este Centro Internacional se le entrego durante los 60 una copia del Banco de Germoplasma mexicano.

En esta misma década, México se convirtió en el líder internacional de mejoramiento genético del Procodepa.

En México la papa está contribuyendo fuertemente en la alimentación y puede hacerlo más en estos momentos, cuando el mundo experimenta una trasformación en los destinos de muchos productos básicos, sobre todo de granos. Hasta 85% de su planta es comestible en comparación con 50% de los cereales.

En México existe un enorme potencial de crecimiento considerando mejoras en variedades, manejo de campo, sistemas de riego, fertilización, y combate de plagas y enfermedades, con lo cual se podría producir tres veces más de lo que se produce actualmente; sin embargo, por ser un producto regido por la oferta y la demanda, en México sólo se produce lo que el mercado nacional requiere.

Por su importancia alimentaria, en los últimos nueve años FIRA ha incrementado en 50% su financiamiento a la producción de papa a nivel nacional, atendiendo a más de 9,000 hectáreas con crédito para costos de producción y proyectos de inversión fija para adquisición e instalación de equipo para riego tecnificado.

*Luis Dionicio Espinoza Quintero es agente de FIRA en Los Mochis, Sinaloa. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

[email protected]