Se gesta una pandemia que estallará en cualquier momento, y no precisamente tiene que ver con el Covid-19. Me refiero al sistema de salud que no está siendo atendido, a los medicamentos que se han dejado de comprar, al retraso que se tiene con las compras vía la UNOPS, al Insabi, que lleva dos años en vía de conformarse sin éxito, y a todos los padecimientos y cirugías que se han dejado a un lado.

Vamos por partes. Se decidió descartar el sistema de compras consolidadas vía IMSS, lo cual dejó a un lado compras por unos 800,000 millones de pesos, cuyo proceso comenzaba en marzo-abril para que el gobierno y todas las instancias del sector salud tuvieran más de 50 fórmulas de medicamento en enero del año subsecuente.

En 2019 la Secretaría de Salud, que encabeza Jorge Alcocer, y toda la cadena de salud pública, se abasteció con lo que había dejado el gobierno federal de Enrique Peña Nieto. Mientras la actual administración se decidió por el proceso de compras vía la UNOPS, oficina de las Naciones Unidad de Servicios para Proyectos.

Este nuevo planteamiento, se decía, traería ahorros y quitaría monopolios. Lo malo es que todavía no se realiza esa compra y aunque está por comenzar, se trata de un proceso que llevará por lo menos seis meses.

Aunque las compras directas de medicamento ha sido una herramienta a utilizar por el actual gobierno, la realidad es que el desabasto se agudiza.

Contaminando al sector privado de salud, y dando paso a un mercado clandestino con tal de que se adquiera el medicamento necesario para seguir el tratamiento.

Pero aquí no termina la complejidad que ya se tiene en el sistema de salud pública. Dado que con esta nueva forma de adquisición de medicamentos se deberá pagar en menos de seis meses, para evitar caer en incumplimientos que representen multas al país.

Qué decir del esquema de almacenamiento especializado y distribución de medicamentos, para llegar a todos los puntos de salud nacional. Tratamientos diversos y que, en muchos casos, requieren de refrigeración o especificaciones tan estrictas, con las que ya deberían estar familiarizadas las personas del Ejército que los transportarán.

Lo cierto es que se eliminó el piso parejo en materia de compra de medicamentos, los precios se disparan considerablemente debido a la escasez y alta demanda.

En hospitales del sector público les piden a los familiares la compra de medicamentos, incluso para operaciones de emergencia.

En lo que respecta a los medicamentos para tratamientos contra el cáncer, se siguen abasteciendo a cuentagotas.

La Farmacéutica Pisa, después de muchas auditorías y de haber cerrado su planta de la ciudad de México, será apenas a mediados de este año cuando ponga en operación su nueva fábrica, ubicada en Guadalajara, y hasta 2022 cuando comience su producción. Pero sabemos que aún no hay algún pedido para comprar alguna línea de medicamento contra el cáncer de parte del gobierno federal.

Ni hablar del Covid. Es una realidad que los primeros gobiernos en tener las vacunas para toda su población serán quienes invirtieron en su desarrollo. Sólo esperemos que no colapse todo, de frente a una falta de estrategia. ¿Que había irregularidades en el pasado? Claro que sí, pero también es cierto que se debe redireccionar la estrategia en los tiempos actuales.

Marielena Vega

Conductora

Salud, dinero y negocios

Socia Cofundadora, y conductora del programa de radio Salud, Dinero y amor. Programa de finanzas, negocios, economía y bienestar.

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