Investigación e innovación son campos complejos y poco entendidos en países como el nuestro, donde históricamente no hemos dado la debida importancia a estos temas quién sabe por qué razones. Quizá porque sus resultados no son fáciles de medir y no son inmediatos; se hacen tangibles en el futuro.

En otras naciones, como Suiza, invertir en innovación y ciencia es un tema prioritario, quizá porque no tiene de otra; carece de recursos naturales como sí los tiene México, y por tanto la innovación e investigación han sido históricamente asunto vital para los suizos. Tienen muy claro que invertir en ello es lo que les generará los empleos del mañana. Por ello, en lugar de sufrir fuga de cerebros como en México, Suiza es el mayor polo atractivo de los mejores científicos del mundo.

En contraparte, México sufre desde hace décadas una fuga de cerebros imparable de sus mejores talentos, cuyos costos no se han medido pero seguramente son muy elevados. Sin embargo está surgiendo un movimiento interinstitucional que empuja a que nuestras autoridades y los tres poderes de gobierno se percaten de lo vital que es darle importancia a invertir en ciencia, tecnología e innovación.

Es una ola en donde participan rectores, titulares de institutos y centros de investigación, presidentes de academias científicas, dirigentes tecnológicos y empresariales, así como asociaciones y especialistas de los sectores productivo y académico. Son como unos 60 organismos de distintos ámbitos.

Su propuesta es la Agenda Nacional en Ciencia y Tecnología e Innovación 2012-2018 (ANCTI) que ya presentaron al presidente electo Enrique Peña Nieto, ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación y ante la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados.

En cada ámbito de poder sus propuestas han tenido buena recepción, pero en donde se verá si de verdad están siendo escuchadas será en el próximo presupuesto público donde lo destinado a investigación científica y tecnológica tendría que aumentar por lo menos una décima porcentual: pasar de 0.4% a 0.5% del PIB. Así se lograría llegar a 1% del PIB al fin de sexenio y cumplir lo que marca la ley de ciencia y desarrollo desde hace años; una ley más que se ha hecho para no cumplirse.

Retomando nuestro ejemplo de Suiza, ellos destinan a investigación e innovación más de 3% de su PIB, y su debate allá es entre qué sectores distribuirlo. Aquí el logro sería que se acepte subirlo una décima de punto para llegar a 0.5% del PIB.

Guillermo Fernández de la Garza, director ejecutivo de Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (Fumec), uno de los organismos activos en este esfuerzo, dice que ya hay un grupo de trabajo para que la propuesta se convierta en iniciativa de ley y que la innovación, en principio, ya no se recargue simplemente del Conacyt; éste ya dio lo que le tocaba y hay que dar el siguiente paso.

Hay otro grupo de trabajo para conformar todo el andamiaje para una secretaría de ciencia; todo está en que el Presidente electo sí lo considere en la nueva estructura de su gabinete.

En este esfuerzo, el tema de salud sería uno de los más beneficiados por su amplio potencial y porque es uno de los sectores más dinámicos e importantes de México; y no sólo de la creciente industria farmacéutica mexicana, sino también el de pruebas clínicas, la industria de dispositivos médicos, todo lo que es aplicaciones de tecnologías de información y comunicación para la salud.

Hay un área de oportunidad muy grande para salud en la propuesta. Muchos de los científicos mexicanos en el extranjero trabajan precisamente en institutos de salud de los países más desarrollados.

México, por ejemplo, produce más de 5,000 millones de dólares en dispositivos médicos y el potencial de crecimiento es enorme.

Con un programa de incentivos adecuado, considera Fumec, esta industria podría cuadruplicarlo y estar produciendo 20,000 millones de dólares, pero la innovación es un punto vital ya que depende de investigación y tecnología.

Banderazo a 29 fármacos innovadores

Si se consigue avanzar en la agenda de ciencia y tecnología, podría hablarse en unos años de las innovaciones farmacéuticas mexicanas en vez de que la Cofepris anuncie la autorización de nuevos fármacos innovadores provenientes todos de laboratorios de otros países. Por cierto, el anuncio esta semana fue de 29 nuevas moléculas adicionales de probada seguridad, calidad y eficacia para atender 13 grupos terapéuticos relacionados con 54% de la mortalidad en México.

Neolpharma inaugura planta

El grupo farmacéutico Neolpharma, que dirige Efrén Ocampo, expresidente de la Canifarma, dará hoy el banderazo de arranque de su planta de parenterales, la más avanzada de Latinoamérica. Ahí estará el comisionado federal de la Cofepris, Mikel Arriola.

mrcoronel@eleconomista.com.mx