Debido a la crisis financiera que empezó en el 2007, estalló en forma violenta en el 2008 y el 2009 y continua a la fecha sin una clara perspectiva de mejora en el corto plazo, era insostenible que la regulación actual siguiera vigente por mucho tiempo.

En efecto, la crisis mostró de manera palpable las fallas de la regulación en varios aspectos clave de la actividad financiera, así como una falta de control y supervisión de las autoridades regulatorias en Estados Unidos y Europa.

Por lo tanto, la nueva regulación trata tanto de subsanar los defectos de la antigua como de prevenir, mediante nuevas reglas, la repetición del pasado. Si esto se logrará está por verse.

Lo que sí queda claro en este momento es que, dada la situación actual, la nueva regulación pudiera tener un efecto negativo en la economía recesiva que se vive y retardar la recuperación en los países ricos, afectando también a las economías en desarrollo.

Eso también está por verse, pero es innegable que se necesitaban cambios para eliminar factores de inestabilidad, como el efecto en cadena producido por los gigantes de la industria en caso de una crisis debido a falta de capital.

REGLA VOLCKER

Una regla que se incorpora a la nueva legislación es la llamada Regla Volcker, propuesta por el expresidente de la Reserva Federal Paul Volcker.

Esta regla separa las actividades de banca de inversión, private equity (fondos que invierten en proyectos) y trading propietario del banco de la banca comercial. Los bancos no pueden ser, en forma simultánea, asesores y acreedores con un mismo cliente, así, minimizar conflictos de interés.

Esta regla ha sido incorporada en la ley Dodd-Frank, que se aprobó en Estados Unidos en el 2010. Los puntos principales de esta ley, que tiene muchos defectos y es muy vaga en varios temas, son:

  1. La consolidación de las agencias reguladoras.
  2. Atención especial al riesgo sistémico.
  3. Nuevos procedimientos en caso de bancarrota que permitan una liquidación ordenada.
  4. Mayor control sobre las agencias calificadoras.

Y algo muy importante y que ha generado un gran debate:

  • El tratar de eliminar los productos derivados OTC (o sea, los que se negocian bilateralmente entre las partes con un contrato privado)
  • Y permitir sólo el trading en bolsas de derivados.
  • Castigar derivados llamados exóticos y que no sean simples (plain vanilla).

El rector internacional en esta materia es el Banco de Pagos Internacionales (Bank of International Settlements, BIS), con sede en Basilea.

En el lenguaje regulatorio ya hubo dos conjuntos de regulaciones, Basilea I y Basilea II, la segunda de éstas, que aún se encuentra vigente, será remplazad por las llamadas reglas de Basilea III, que son un estándar regulatorio global de requisitos de capital, pruebas de estrés ante situaciones de crisis y riesgos de mercado, crédito y liquidez.

Estas reglas fueron acordadas en el 2010-2011 por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, que agrupa sobre todo a los miembros de la OCDE, incluyendo a México, y serán introducidas progresivamente desde el 2013 hasta el 2018.

BASILEA III

Basilea III requerirá que los bancos tengan 6% de capital Tier 1, o sea, acciones y utilidad retenida, sobre los activos pesados por riesgo. Se requiere, asimismo, un colchón de 2.5% extra y otro 2.5% contra cíclico al ciclo económico de alto crecimiento del crédito.

Además, hay una palanca de 3% y razones de liquidez muy estrictas: uno para cubrir la liquidez por 30 días y otra obtener el financiamiento estable tal que sobrepase la cantidad requerida por un año de estrés.

En principio, estos porcentajes y razones deben ser alcanzados en el 2015. Además, el 4 de noviembre se publica la lista de los 28 bancos que son demasiado grandes para permitir que quiebren y a los que se les requerirá mayor capital (alrededor de 2.5% más) que el mencionado en Basilea III.

Las reglas de Basilea y la ley Dodd-Frank contienen un enorme conjunto de reglas operativas, legales y técnicas. Estas últimas, y sobre todo las referidas a valuación de cartera y riesgos de crédito y liquidez, son matemáticamente complejas y su implementación requiere de programación sofisticada.

Por ello y dado el aumento en los requisitos de capital, se ha calculado que la implementación de Basilea III costará desde 0.05 hasta 0.15% de crecimiento del PIB, debido a que el costo de financiamiento aumentará. Esto también está por verse.

Sin embargo, y no importando el impacto a nivel macroeconómico, la industria financiera será más regulada y varios productos, como los nefastos CDO y otros de este tipo, no se operarán más. Lo que hay que vigilar es el impacto sobre la liquidez de varios mercados y la influencia que las nuevas reglas tengan sobre la valuación y el riesgo de los activos y del costo de operarlos.

En estos días, el banco suizo UBS despidió a 10,000 traders de renta fija en Londres por considerar que las nuevas reglas hacen incosteable este negocio. No hay duda de que esta situación se repetirá para varias áreas en diversos bancos.

ESTRATEGIA A LA MEXICANA

¿Y en México? Nuestro país será el primero en implementar las reglas de capital. El sistema financiero mexicano salió bien librado de la crisis, pues sus niveles de capitalización eran y son muy altos.

En este sentido, el impacto en México será menor. La implementación operativa y técnica de las nuevas reglas para riesgos de crédito y liquidez sí plantea problemas no triviales, sobre todo para los bancos locales. Sin embargo, y comparando con la situación en el exterior, la circunstancia en México luce favorable.

Una regulación seria, profesional y preventiva debe coadyuvar a que el sistema financiero mexicano se mantenga estable.

* Esteban Martina es doctor en Física en la UNAM. Su interés principal ha sido la valuación y análisis de riesgo de activos financieros, especialmente opciones y otros derivados. Actualmente es socio director de PRO Consulting.

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