Pese a la mejora económica a nivel global, la demanda de crudo no ha repuntado significativamente

La semana pasada el precio del barril de petróleo Brent cayó a 44.88 dólares, su nivel más bajo desde noviembre del 2016. Aun con la pequeña recuperación observada en los últimos días a 45.57, el nivel actual implica una caída de 20% contra el precio máximo de los últimos 12 meses alcanzado en enero de este año.

La caída puede ser explicada principalmente por factores del lado de la oferta, como ha sido el caso durante los últimos años, ya que, a pesar de la mejoría en la dinámica de crecimiento económico a nivel global, la demanda de crudo aún no ha tenido un repunte significativo.

La estabilización de los precios del petróleo observada a partir de finales del año pasado estuvo principalmente explicada por una restricción en la oferta parcialmente atribuible al recorte anunciado por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en septiembre del 2016, pero también por una reducción en la oferta de crudo de los yacimientos con costos de extracción más altos como los de shale oil detonada por el entorno de precios bajos prevalente desde enero del 2015.

El proceso de destrucción de oferta no se dio de manera inmediata porque a pesar del entorno de precios bajos, los yacimientos con altos costos de extracción que ya están en operación no cesan de producir de manera inmediata dado que una parte importante de los costos de exploración se incurrieron de manera anticipada.

Sin embargo, el entorno de precios bajos desincentiva de manera directa la exploración y explotación de nuevos yacimientos. Asimismo, el proceso de incrementar la oferta ante un entorno de mayores precios tampoco se da de un día para otro ya que de la decisión de explotar un nuevo yacimiento o la reactivación de un pozo a la producción puede pasar mucho tiempo. En este caso, el entorno de precios bajos observado a partir del 2015 provocó una disminución importante en la oferta de crudo proveniente de fuentes con mayor costo de extracción como el shale oil en Estados Unidos.

La producción de crudo en EU cayó de un pico de 9.7 millones de barriles diarios en mayo del 2016 a un mínimo de 8.5 millones en septiembre del mismo año. Sin embargo, la recuperación de los precios y su consecuente estabilización en los últimos meses ha generado un incremento gradual en la producción en Estados Unidos, llevándola a un nivel cercano a los 9.1 millones de barriles diarios.

El número de pozos de shale oil en actividad se ha venido incrementando sostenidamente desde el comienzo de la segunda mitad del año pasado, prácticamente duplicándose en este periodo aunque el número total de pozos sigue siendo la mitad de lo que había en su punto máximo de principios del 2015. Sin embargo, el incremento en la oferta no es exclusivamente atribuible a Estados Unidos.

De acuerdo a la Energy Information Administration, en los últimos meses se han añadido a la oferta más de 1 millón de barriles diarios entre Estados Unidos, Canadá, Brasil, Rusia y los productores del Mar del Norte. Este aumento en la producción es superior al recorte de los miembros de la OPEP.

A pesar de este contexto de mayor oferta, no debemos descartar una recuperación gradual en la demanda, ante un entorno de recuperación económica a nivel global, o mayores recortes por parte de la OPEP que podrían contribuir a evitar que los precios del crudo rompan la barrera de los 40 dólares y toquen de nuevo los mínimos de 35 dólares alcanzados a finales del 2015 y principios del 2016.

Por el otro lado, se antoja difícil ver una recuperación por arriba de los 50-55 dólares ante el gran número de yacimientos de shale oil que están listos para impulsar la oferta global de crudo si los precios suben.