El futbol mexicano demuestra que no tener a un empresario o empresa con fortaleza económica sólida da como resultado problemas, crisis e inestabilidad. El grupo de los afectados son, al menos, seis clubes de 33 entre la Primera y el Ascenso MX.

La multipropiedad da como resultado la primera duda, ¿es necesaria para la estabilidad financiera? Probablemente no. Lo ideal sería expandir el número de dueños a 33, pero luego viene otra pregunta: ¿hay 33 empresarios o empresas que puedan sostener a un club que necesite en promedio 40 millones de dólares anuales para darle certidumbre a una franquicia de la Liga MX o Ascenso MX?

Esta reflexión viene de la mano del tema de Grupo Pachuca-Grupo Carso, que se ha convertido junto a Televisa y Grupo Salinas en las instituciones que más clubes tienen, nueve en total de 33, casi tres de cada 10 equipos pertenecen a estas empresas.

Los grandes problemas radican en la ética y la credibilidad de nuestro futbol. La historia, nuestro pasado y algunas pruebas nos demuestran que es difícil confiar en que todo es limpio. Es verdad que hasta ahora no se ha demostrado nada turbio; pero también debe usted aceptar que algo de nuestra genética nos da por desconfiar de todo y mientras exista la multipropiedad eso nunca cambiará. Tener a un dueño con tres equipos también afecta en la equidad y competitividad.

Mi duda es ¿qué empresas mexicanas o empresarios les falta invertir en el futbol y, con ello, dar estabilidad? La respuesta, muy pocos. Ya están, según la lista de los mexicanos millonarios de Forbes, Carlos Slim, Ricardo Salinas, Emilio Azcárraga Jean, la familia Hank Rhon, Alfredo Harp Helú, quizás falta la integración de Alberto Baillères, Germán Larrea Mota o Jerónimo Arango, pero no más.

Tener a empresarios o empresas sin fortaleza financiera (decir que un equipo de la Liga MX necesita en promedio US40 millones de presupuesto anual y US15 millones en uno de Ascenso MX) puede ocasionar problemas o inestabilidad.

Puebla (problemas con SHCP e inestabilidad directiva), San Luis (inestabilidad directiva), Atlas (falta de pago de salarios e inestabilidad directiva), Querétaro (inestabilidad administrativa y falta de pagos), Celaya (falta de pago de salarios) e Irapuato (falta de sustentabilidad financiera) son apenas algunos casos que demuestran que no tener detrás una empresa sólida o un empresario millonario resulta un dolor de cabeza.

Lo cierto es que hasta ahora las empresas como Cemex, FEMSA, Televisa, Grupo Salinas, Grupo Pachuca, Grupo Carso, Cementera Cruz Azul, Grupo Modelo, Alfredo Harp Helú tienen nombre por sí mismas y con ello siempre darán certidumbre de estabilidad a las instituciones deportivas de las que son dueñas. Éste es uno de los porqué la Liga Mexicana, en general, tiene, hasta cierto punto, una fortaleza financiera que ya quisieran muchas ligas europeas, este respaldo la hace un poco más competitiva; no del todo, pero sí con la solidez de que es un buen negocio.

Una solución que se puede dar es que sea la misma Liga MX la que haga una lista de empresarios a quienes ofrezca un club para darle certidumbre y que cada equipo tenga sólo a un dueño que responder. Con ello, se eliminarían suspicacias, eventuales beneficios de grupos y se reducirían las distancias económicas de las instituciones, lo que traería como consecuencia y beneficio una Liga con más igualdad y eso se puede traducir en la cancha.

La multipropiedad resulta ser un camino justificable para muchos que presumen de una Liga fuerte y sólida; pero tampoco se puede dejar de pensar que es también un vicio que perjudica para hacer de nuestro torneo una fortaleza de la transparencia.