La modernización de los procesos productivos de las empresas agroalimentarias y rurales de México es fundamental. La modernización y la inversión en tecnologías innovadoras las hace más eficientes y, consecuentemente, sus actividades son más redituables.

En economías con sectores primarios desarrollados, como Estados Unidos o Canadá, los productores primarios invierten de forma constante en tecnología de información.

Por ejemplo, la medición de la sanidad de las plantas y el suelo se ha identificado como un mercado prometedor para los drones comerciales; la salud de los cultivos se puede evaluar al tomar fotos usando cámaras que miden la intensidad relativa del color para identificar cultivos desnutridos o enfermos.

Esto se puede hacer por satélite o con visitas en campo, pero los drones pueden hacerlo más barato.

Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, en ese país, 80% de los agricultores grandes utilizan sistemas de posicionamiento global (GPS) para dirigir sus tractores en el campo y emplean mapas de rendimiento para determinar las áreas de cultivo más productivas.

En Canadá también es común que los agricultores utilicen GPS e incorporen tecnologías ecológicamente racionales para reducir la emisión de desechos, gases y otros componentes químicos contaminantes del suelo.

Esto es parte de una tendencia que remplaza trabajo de campo y suposiciones con datos y tecnología específicos para cada parcela.

Con respecto a la situación de financiamiento de las pequeñas y medianas empresas (pymes), en el 2014, el Banco Mundial señaló que entre 55 y 68% de las pymes formales no son atendidas o son subatendidas por las instituciones financieras, lo que representa un déficit crediticio total estimado de entre 0.9 y 1.1 billones de dólares.

En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas 2015 más de 40% de las empresas de tamaño mediano manifestó como prioridad la búsqueda de mejoras en sus procesos y ser más eficientes y competitivas.

Estos negocios requieren de acceso al financiamiento para poder invertir en tecnología, inversión que suele recuperarse en el mediano plazo.

Sin embargo, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Competitividad, Fuentes de Financiamiento y Uso de Servicios Financieros de las Empresas 2015, casi 60% de las empresas en México no accede al financiamiento. Esto constituye una importante limitación, en especial, para las pymes.

Según el Inegi (2016), en México existen más de 4 millones de pymes, las cuales generan 52% del Producto Interno Bruto y demandan 72% del empleo.

En la siguiente columna explicaré cómo FIRA, como parte de la Banca de Desarrollo coordinada por la SHCP y el Instituto Nacional del Emprendedor, impulsa el financiamiento destinado a la innovación y modernización de las empresas de los sectores agroalimentario, forestal, pesquero y rural a través del Programa de Financiamiento a la Modernización de Empresas de los Sectores Agroalimentario y Rural.

*Jorge Lara Álvarez es subdirector de evaluación de programas en FIRA.

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La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.