Si hace 10 años ya se consideraba por parte de sociólogos y economistas que la migración internacional era un fenómeno global, ahora ha adquirido un nivel de horror y drama.

En Europa se metamorfosea con perversiones geopolíticas de tal magnitud que alimentan el miedo y la inseguridad. A Europa emigran los que huyen de Siria e Irak, principalmente, por la presencia devastadora del Estado Islámico (ISIS) y por la tiranía de los gobiernos locales que son incapaces de hacer su tarea y están esperanzados por recibir el apoyo de Estados Unidos, Europa y Rusia, que se han convertido en valedores del Medio Oriente.

Pero también estas potencias mundiales tienen sus propios problemas internos, por las restricciones económicas que vienen de la crisis del 2008 para Europa y Estados Unidos. En el caso de Rusia, su problemática actual está marcada por la caída del precio del petróleo y las severas sanciones que le impuso la Unión Europea.

Una anotación importante es que la migración actual del Medio Oriente es principalmente un efecto lateral del terrible juego belicista en un tablero en donde están involucrados países que tienen alianzas en un conflicto (Estados Unidos, Europa y Rusia en Siria) y diferencias graves en otros (Estados Unidos y Europa contra Rusia, al tomar ésta a Crimea y desestabilizar a Ucrania).

En México y en Centroamérica también se genera un problema migratorio con Estados Unidos, si bien de otras dimensiones, pero que por lo menos tiene un siglo de existencia. Se explica por la incapacidad de los gobiernos de México y de Centroamérica de retener a la población migrante porque no ofrecen la solución al desempleo y a la pobreza.

Si bien la migración de México hacia el país vecino ha descendido en los últimos cinco años, ello ha sido consecuencia de que Estados Unidos entró a una parálisis financiera que afectó el crecimiento económico. Ello obligó al gobierno estadounidense a endurecer simultáneamente el control policiaco en la frontera, lo que ha frenado la entrada de inmigrantes hacia Estados Unidos. Cada vez entran menos y salen más. La explicación se encuentra en las deportaciones y 60% en motivos de reunificación familiar ante el regreso hacia México de los jefes de familia.

Políticamente, la cuestión migratoria está siendo un tema de debate entre los precandidatos a la presidencia de Estados Unidos. El prestigioso periodista Jorge Ramos representa el sentir de 55 millones de hispanos que viven en ese país. Dice: En Estados Unidos hay una nueva regla: sin latinos nadie llega a la Casa Blanca (...) A Donald Trump había que decirle a la cara que muchos latinos lo odian .

Para México, la deportación, el regreso de familias y las dificultades para emigrar complican el contexto de la emigración como escape a un problema mayor. La pobreza y el desempleo generan la migración. El envío de remesas de dólares a las familias mexicanas sufriría una merma importante y por tanto se afectará una apreciable fuente de divisas.

La única solución al problema de la falta de retención de la población es el crecimiento económico alto y sostenido. Sin esta solución, se agudizaría la demografía de la pobreza.