El FMI estima que el crecimiento para este año en la economía mundial será de 3.5% y para el próximo año de 4%; para México la estimación para este año es de 3.9% y para el 2013 de 3.6 por ciento.

El clima económico en América Latina ha sido recientemente muy triunfalista, porque nos comparamos con la situación que aqueja a Europa y a Estados Unidos, la primera en estancamiento y el segundo en recuperación vulnerable.

La base de la actitud positiva de América Latina es su crecimiento económico, que si bien fue muy favorable hasta principios de este año, ahora caen las expectativas por el efecto de la crisis de la eurozona; como problema coyuntural y más de fondo, los problemas estructurales, la baja competitividad y la falta de mano de obra calificada.

México se encuentra en una situación estable, con finanzas sanas y sin urgencias.

Pero subsiste como un problema grave y creciente la escasa creación de empleos. Ello sólo se supera con un crecimiento económico alto, muy por encima de los niveles actuales. En una economía como la mexicana, la expansión productiva sólo puede darse si hay inversión pública en obras de infraestructura, como ya ha ofrecido el próximo gobierno, que acaba de anunciar que estima triplicar la inversión en esta actividad. En el sector privado, se requiere que la inversión interna y externa fluya en montos crecientes. Ambas actualmente están determinadas por factores que actualmente son muy inciertos.

La inversión interna depende de la política gubernamental y de la situación de los mercados, principalmente de Estados Unidos. Un problema delicado para la economía estadounidense y que crea opacidades es que si el Congreso no actúa rápido para elevar el techo de la deuda federal, habrá un fuerte ajuste presupuestario que tendrá repercusiones en todo el mundo y de manera directa en nuestro país. Ello afectará la inversión de las empresas mexicanas con capital extranjero y también el flujo de inversiones extranjeras directas hacia México, cuyo mayor monto proviene de Estados Unidos. Europa seguirá en el estancamiento afectando a los países emergentes. En lo que va del año, hay una moderación en el crecimiento de los grandes países: China, India y Brasil.

Independientemente de los buenos deseos del próximo gobierno, la realidad internacional definirá mucho de nuestro futuro. En las perspectivas económicas mundiales del FMI, que acaba de publicar, estima que el crecimiento para este año en la economía mundial será de 3.5% y para el próximo año de 4%; para México la estimación para este año es de 3.9% y para el 2013 de 3.6 por ciento.

La pregunta que plantea este escenario es: ¿Qué se puede hacer para que México tenga crecimientos de 6 por ciento? Las principales respuestas se enfocan en elevar la productividad global de la economía, de ella cuelga un amplio abanico de decisiones.