Después de las difíciles y en ocasiones tensas discusiones legislativas que llevaron a la aprobación de las reformas, el 2014 inicia con perspectivas muy favorables para que la economía mexicana tenga un mejor desempeño económico. En voz del titular de la Secretaría de Hacienda el reto es la implementación de las reformas mediante buenas leyes reglamentarias y que realmente estén a la altura de las expectativas . El ambiente económico tanto externo como interno pareciera que comienza a alinearse para que el país retome la senda de un crecimiento económico dinámico.

MEJORÍA DE LA ECONOMÍA EN 2014

Como sabemos, los beneficios de las reformas mayoritariamente se observarán a mediano y largo plazo, por lo que en el 2014 la dinámica económica del país estará determinada en buena medida por el sector exportador, estrechamente vinculado al comportamiento de la economía de Estados Unidos, recordando que éste aporta una cuarta parte del PIB de nuestro país.

Las expectativas de un mayor crecimiento para la economía estadounidense en el 2014 se sustentan en el anuncio de una política fiscal menos restrictiva. El FMI estima un crecimiento de 2.6% tras 1.6% que se estima haya crecido la economía durante el año que acaba de concluir. Un dato alentador corresponde al fortalecimiento del mercado laboral, en donde de agosto a noviembre del 2013 se agregaron un promedio de 204,000 nuevos puestos, de un promedio mensual de 180,000 puestos en los primeros siete meses del año.

Adicionalmente, otro elemento fundamental serán las inversiones que se realicen conforme a lo establecido en el Plan Nacional de Infraestructura 2013-2018, el cual para este año que inicia contempla inversiones del orden de 500,000 millones de pesos, de los cuales 60% se destinará a la construcción y reparación de carreteras tan dañadas por los desastres naturales del 2013. Sin lugar a dudas, la oportunidad con que se realicen las inversiones públicas en esta materia podrá hacer la diferencia en relación a lo ocurrido en el 2013.

BENEFICIOS DE LAS REFORMAS

Uno de los principales beneficios de las reformas será el mayor flujo de capitales hacia nuestro país y en consecuencia la generación de empleos. En el caso del sector energético, se estima que la reforma a la CFE tendrá beneficios palpables en el corto plazo, al brindar certeza jurídica en las inversiones que de entrada se espera quintupliquen el numero de industrias que ya trabajan en el autoabastecimiento de electricidad, al permitirse la competencia entre operadores privados y la CFE. En el caso de Pemex, estima que los primeros resultados sean palpables a finales del 2015. Se estima que los contratos de utilidad compartida entre el gobierno y particulares atraigan entre 50,000 y 70,000 millones de dólares anualmente.

La reforma en materia de telecomunicaciones mejorará el acceso de la población a las tecnologías de la información y de la comunicación, así como para generar competencia entre las empresas de telecomunicaciones y radiodifusión para que los mercados funcionen con mayor eficiencia. En consecuencia, los usuarios de estos servicios accederemos a ellos en mejores condiciones de calidad y precio. En el Estudio de la OCDE sobre políticas y regulación de telecomunicaciones en México , publicado en el 2012, se destacaba que México se encontraba en último lugar, entre los países miembros, en lo referente a la suma acumulada de inversión per cápita en telecomunicaciones durante el periodo del 2000 al 2009, la cual ascendió a 346 dólares, comparada con el promedio de la OCDE de 1,447 dólares; situación inadmisible en un país con un mercado interno creciente, aunado a los altos niveles de rentabilidad de los actuales operadores.

La reforma laboral flexibiliza el mercado laboral y contribuye al aumento de la productividad de los factores, después de que ésta ha venido cayendo en 0.4% anualmente entre 1990 y el 2011. Conjuntamente con la reforma hacendaria, promueve una mayor incorporación al trabajo formal de millones de mexicanos, con lo cual se contribuye a elevar la captación de impuestos por parte del gobierno para ampliar la cobertura de sus programas de gasto social.

La consabida reforma educativa busca elevar la calidad de la educación para poder vincular a la creación científica y al desarrollo tecnológico que tanta falta le hace al país. Lo más importante es que se abren oportunidades para el desarrollo docente de los verdaderos maestros que estén dispuestos a contribuir con una de las tareas más nobles y transformadoras de cualquier sociedad. Básicamente, promueve la ?medición de resultados en el ejercicio del gasto público en materia educativa. A pesar de que México destina la mayor proporción de su gasto público (22%) a este rubro, el nivel de sus alumnos es el más bajo entre los países de la OCDE.

Las reformas llevadas a cabo durante el 2013 tienen diferentes procesos de maduración. Por ejemplo, la reforma financiera y la fiscal tendrán efectos en el corto plazo, en tanto que la energética lo hará en el largo plazo. Es de esperarse que esta oleada de reformas no concluya con la energética. Ya se ha anunciado que durante el 2014 viene la reforma estructural al campo. Su participación en el PIB cayó en dos décadas de 16% a 3.4 por ciento. Sin lugar a dudas, la actividad agropecuaria y pesquera requiere de una buena sacudida, ya que ha estado abandonada por más de medio siglo y es donde se concentra la mayor parte de la pobreza del país. Deseamos que también se pueda llevar a cabo.

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