Cada vez que tengo oportunidad de visitar otros países, más allá de admirar la riqueza y  diversidad en cada uno, reafirmo que México es extraorinario. Lo mismo sucede cuando hablo con amigos extranjeros que han estado en nuestro país. No dejan de sorprenderse de lo increíble y mágico que es México.

¿Qué pasa entonces que los mexicanos tendemos a ver más todo lo malo que todo lo bueno? ¿Por qué a veces no alcanzamos a reconocer, valorar, admirar y agradecer lo que otros reconocen, valoran, admiran y agradecen de nuestro país siendo extranjeros?

Los mexicanos tenemos un problema cultural de autoestima, de atención dispersa y memoria selectiva en el que toca trabajar urgentemente. Es verdad que hoy el país tiene un gobierno de cuarta, pero eso no minimiza, ni disminuye, ni opaca nuestra grandeza como nación. No permitamos que lo malo que hacen nos desanime ni distraiga de lo realmente importante.

Trabajar en nuestra autestima implica creérnosla, amarnos y valorarnos para que los demás lo hagan con nosotros. Si tú no te la crees, nadie te va a creer; si tú no te amas y te valoras, das pie a que los demás tampoco lo hagan contigo. Si tuviéramos mejor autoestima no permitiríamos toda clase de atropellos, infamias y abusos por parte de unos cuantos, la mayoría políticos, que se aprovechan de este gran país y de la nobleza de su pueblo.

Trabajar en la atención dispersa implica enfocarnos en lo bueno, lo positivo, lo que sí está en nuestras manos hacer, lograr, emprender, innovar y transformar. Si lo hacemos, todos los días, con entusiasmo, la suma de todos, contribuirá a que la realidad sea mejor.

Trabajar en la memoria selectiva implica dejar de ser víctimas del pasado y de toda clase de acontecimientos en los que nos sentimos perdedores o inferiores. Somos la fusión de dos mundos extraordinarios, pero sobre todo ciudadanos de un mundo que, en el 2020, nos ofrece toda clase de posibilidades. El reto es trabajar para que esas oportunidades cada día alcancen a muchos más hasta llegar a ser de todos y no sólo de unos cuantos.

México es mucho más grande que cualquier gobierno en turno, que cualquier trauma histórico o cualquier problema presente o pasado, sin importar su naturaleza. México es un país lleno de luz, de vida, de colores, sabores, aromas, diversidad en paisajes, flora, fauna, tradiciones y culturas. Los mexicanos somos sumamente creativos y capaces de todo. Demostremos que en este 2020 podemos dar un salto significativo hacia ese futuro compartido más próspero.

Creer es crear, por eso toca creer en nosotros, en lo que hemos sido, en lo que somos y en lo que podemos ser, pues nuestro potencial no tiene límites. Aunque por distintos intereses nos hayan hecho creer que no se puede, que hay cosas que nunca van a cambiar o mejorar, que estamos atados a realidades inamovibles; demostremos que esos paradigmas colapsan en la medida en que creemos en nuestra propia magia y en la magia de este gran país.

Muchos extranjeros coinciden en que, más allá de su riqueza y sus maravillas naturales, culinarias, históricas y culturales, México tiene una energía especial, una magia que no tiene ningún otro país del mundo. Es hora de ponerle atención a esa magia para que, creyendo en ella y viéndola, podamos multiplicarla para todos.

Twitter: @armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.