Con respecto a los precios actuales del petróleo, deprimidos en un promedio de 30 dólares por barril, 95% de las empresas petroleras operadoras están al límite de sus costos operacionales (...) . Sin embargo, en México, 15 grandes empresas han mostrado interés por participar en la licitación para 10 contratos de exploración en aguas profundas en la zona del Golfo. ¿Cómo puede explicarse esta aparente contradicción de precios muy castigados y el interés en invertir en proyectos petroleros, que además de implicar la asunción de riesgos empresariales, ofrecerán un petróleo necesariamente caro por corresponder a yacimientos en aguas profundas?

A mi juicio, la clave para la interrogante reside en las expectativas de largo plazo que tienen las empresas del ramo. En otras palabras, en los pronósticos que han formulado sobre el precio del petróleo en un horizonte de varios años. Aunque como lo dijo el experto Adam Sieminski: El precio siempre puede bajar más . Con sus acciones y con sus declaraciones, empresas como la estadounidense Chevron, la francesa Total o la holandés , están claramente apostando a dos cosas. Por un lado, a que en el futuro los precios del petróleo se mantendrán en un nivel más congruente con su tendencia histórica y con el valor y la escasez relativa de los hidrocarburos. Asimismo, tal vez también están apostando a que los indetenibles avances tecnológicos redundarán en abatimiento de los costos de producción, que ofrecerán perspectivas más atractivas de ganancia.

Según las informaciones de la cuarta convocatoria de la Ronda Uno mexicana , aunque los permisos de inversión se entregaran a las empresas ganadoras en las licitaciones durante el 2016, pasarán 10 años para que se comercialice la primera producción de los campos en cuestión. Y eso, si los procesos de exploración son exitosos y efectivamente encuentran yacimientos explotables en las zonas licitadas.

El proceso tiene, desde luego, su trasfondo ideológico y también político. Las licitaciones de la Ronda Uno implican un rompimiento del tabú que para algunos era sagrado de que sólo el Estado mexicano, a través de Pemex, podía explotar el petróleo nacional. Asimismo, para la administración promotora de la reforma energética, habría sido un chasco que no hubiera participantes en las primeras licitaciones para explorar y explotar petróleo mexicano con la participación de empresas privadas e incluso extranjeras. Tata Lázaro debe estar revolcándose en su tumba ante tamaña herejía.

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