En relativamente poco tiempo varios estados de EU han adoptado medidas extremas de cero tolerancia hacia los inmigrantes, en especial los ilegales, pero que afecta a muchas más personas. Recientemente, la Corte determinó que es posible sancionar a las empresas que contraten a ilegales.

Uno puede entender este tipo de medidas, no tanto por el comportamiento laboral de los inmigrantes en ese país que -según se dice y reconoce- es de primera, sino por algunos comportamientos derivados, sobre todo, en sus descendientes. Ellos en ocasiones son víctimas de actos de discriminación y abandonan la escuela, dedicándose a cosas tan inocuas como formar grupos de grafiteros o de vagos, hasta actividades peligrosas, como ser pandilleros profesionales. También es entendible este tipo de medidas por la escasa atención que las autoridades mexicanas le ponen a la frontera sur, lo que combinado con la proliferación de la corrupción ha derivado en escándalos como la extorsión a migrantes de Centro y Sudamérica y la entrada de personajes que provienen de muchas otras partes del mundo. Con lo sensibles que están los vecinos por esas cuestiones del terrorismo, se entiende su nerviosismo y sus actos casi desesperados.

La restricción para el paso de trabajadores y para contratarlos por parte de las empresas puede causar efectos que son indeseables para las dos partes, lo que aparte de encender focos rojos, debería priorizar algunos temas para la agenda bilateral.

Lo primero que se podría observar es la migración de trabajadores hacia lugares en donde este tipo de restricciones y amenazas no existan o no sean tan duras. Acto seguido, ante la escasez de mano de obra para realizar cierto tipo de labores, los salarios van a aumentar, por lo que los precios finales de algunos bienes manufactureros intensivos en mano de obra y los precios de los servicios también lo harán. El crecimiento de los salarios va a ser un incentivo para que muchos inmigrantes legales se trasladen a esos sitios, buscando un mayor ingreso, aunque también ese incremento esperado puede resultar lo que necesitan muchas personas que todavía están indecisas entre emigrar o no, para finalmente tomar una decisión. Temporalmente, entonces, quizá se detenga la entrada de ilegales a algunas zonas, pero en cuanto las señales del mercado funcionen, volveremos a ver las cosas igual. Mejor trabajemos un tratado.

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