Uno de los factores de éxito de las empresas es la información veraz y oportuna de lo que ocurre al interior y exterior de la misma, pero en la realidad ¿cómo están las agroempresas en este rubro?, existen limitantes con información histórica y presente y éste es uno de los principales problemas que enfrentan los consultores para la implementación de programas de asesoría y consultoría.

La información cumple un papel crucial, sin dejar de ser información en sí, y es valiosa hasta que se transforma en conocimiento y es usada para la toma de decisiones estratégicas en las empresas.

En el quehacer diario, los consultores requieren recabar, construir y estimar información, con la toma de datos presentes y su experiencia determinan áreas de oportunidad de las agroempresas, para orientar a los empresarios en sus procesos productivos, estándares de calidad, cambios tecnológicos, decisiones de inversión, financiamiento, producción de otros productos y hasta cambio en el giro del negocio.

Los pequeños y medianos productores tienen más limitantes al acceso de in-

formación actualizada y muchas veces, no están preparados para situaciones cambiantes como por ejemplo, fluctuaciones en los precios o mejoras tecnológicas.

El mismo mercado exige modificaciones en los procesos de producción, procesamiento, control de calidad y distribución de los productos, pero para ello, el pequeño productor debe tener acceso a la información que le permita identificar la situación y también las medidas a implementar para modificar sus condiciones.

Una agroempresa difícilmente podrá ser rentable y competitiva,­ si desconoce su costo de producción, margen operativo, rentabilidad de sus activos, entre otros; sin perder de vista su competitividad dentro del mercado.

Es crucial un seguimiento y análisis integral productivo y económico, ágil y sencillo, para facilitar la identificación de amenazas y oportunidades en las diferentes áreas.

Esta situación representa un área de oportunidad para los consultores de orientar la implementación de sistemas de información acordes con la escala del negocio, giro y nivel de integración de la agroempresa; desde un simple cuaderno, libro de diario, tarjetas, hasta sistemas tan sencillos o complejos como un ERP (sistema de planificación de recursos empresariales), para la oportuna toma de decisiones.

*Carlos Javier Almanza Gaviña es especialista de la Dirección de Consultoría en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. cjalmanza@fira.gob.mx