Hace un año vivíamos los efectos del brote del virus de la influenza AH1N1, el cual generó efectos adversos en la economía nacional y, de manera colateral, en la industria porcícola del país. Efectivamente, al relacionar el virus AH1N1 con una enfermedad que afecta a los porcinos, se creó un efecto negativo al consumo de carne de cerdo y, por consiguiente, un impacto económico adverso a la industria porcícola.

Se esperaba que existiera una baja en el consumo interno, la saturación en el mercado nacional, acumulación de inventarios, caída del precio y problemas financieros en las empresas por falta de liquidez.

Ahora bien, revisando los datos generados en el sector porcícola en el 2009, encontramos que la producción nacional de carne de cerdo fue de 1.16 millones de toneladas, similar al 2008. Sonora creció 6% en el 2009, llegando a 235,600 toneladas de carne de cerdo, manteniéndose como la entidad con mayor producción (Sagarpa-SIAP).

Las exportaciones bajaron en alrededor de 45%, 65,000 toneladas en el 2008 contra 36,000 en el 2009.

Las importaciones aumentaron 6%, de 605, 000 toneladas en el 2008 a 642,000 toneladas en el 2009. El consumo nacional aparente fue de 1.67 millones de toneladas y el consumo per cápita se mantuvo en 15.6 kilogramos.

La balanza comercial en el 2009 señala que en carne de cerdo las exportaciones sumaron US232.3 millones (28.6% menos que en el 2008), las importaciones ascendieron a US710.8 millones (8% más que en el 2008), asimismo las importaciones de cerdo en pie sumaron US3 millones (74% menos que en el 2008).

Los precios locales de la carne de cerdo en canal resintieron los efectos: en mayo del 2009 bajó a cerca de los $24 por kilogramo, pero a partir de julio se inició su recuperación llegando a noviembre a $28 pesos por kilogramo.

Para abril del 2010, el precio es muy similar al de abril del año pasado, $27 por kilogramo. (Fuente: SNIIM-SE).

Para reactivar la porcicultura, FIRA puso en marcha su Programa Permanente de Apoyo a Zonas Afectadas por Desastres Naturales, a través del cual se apoyaron financieramente a poco más de 5,000 porcicultores, canalizando créditos por más de 4,000 millones de pesos, 65% para actividad primaria, 22% para industrialización y 13% para comercialización.

De igual forma, FIRA canalizó apoyos tecnológicos por un monto cercano a los $3.5 millones, en beneficio de 1,388 porcicultores.

Los apoyos sirvieron para fortalecer las empresas, mejorar su competitividad, superar la contingencia y reducir el riesgo de cartera vencida.

Bajo estas consideraciones, podemos decir que la acción oportuna y decidida de FIRA, contribuyó a que el impacto de la influenza en la producción porcícola nacional fuese menor al esperado.

*M.A. Eduardo Trejo González, especialista de la Subdirección de Análisis de la Industria, DGA Inteligencia Sectorial.

etrejo@fira.gob.mx