Está claro que hay muchos funcionarios a los que los medios de comunicación les sacan ronchas cuando se ponen de preguntones. Claro que, cuando se trata de promover la imagen, no hay nada mejor que un micrófono o una cámara.

Por lo pronto, para el secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra, la información transmitida por la prensa respecto de los problemas de sequía y heladas en al menos 21 estados del país no es más que una moda mediática.

Seguro le incomodan las críticas ante las imágenes desoladoras del campo seco y las cabezas de ganado muertas y sobre todo de la pobreza que ahora se agrava con la falta de agua y el exceso de frío.

Pero quizá algo que pierde de vista es que esa moda mediática de reflejar esa triste realidad ha permitido que comunidades como los tarahumaras reciban un número importante de toneladas de ayuda por parte de los ciudadanos que atendieron la moda de ver la pobreza por la TV.

Y ahora que comprobamos, con los datos del Coneval, que la pobreza aumentó en México producto de la gran recesión mundial, pues valdría la pena una moda mediática para apoyar a los tzotziles, a los chamullas o a los mayas.

Lo que quizá no debería perder de vista este funcionario es que los medios que los critican sistemáticamente no lo hacen por moda, sino por consigna o hasta costumbre.

Pero bueno, más allá de esto, el Banco de México no ve en las consecuencias de la sequía un tema de moda, sino más bien de preocupación por uno de los componentes básicos de la inflación: los alimentos.

Los precios medidos a través del Índice Nacional de Precios al Consumidor ya rebasaron el mes pasado lo que se supone que el banco central puede tolerar como máximo inflacionario. Los precios se fueron a 4.05% en su medición anualizada.

Pero dentro de esta inflación, el rubro de alimentos tiene un aumento mucho más alto. Tan sólo el mes pasado la inflación de alimentos subió 1.97%, en buena medida, por los efectos de la sequía.

Pero también porque han regresado las presiones mundiales en los precios de los alimentos.

El índice de las Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se elevó 2% en su medición del primer mes de este año.

Los productos que más subieron fueron los aceites, los cereales y el azúcar. Y aunque en menor medida, también los lácteos y la carne presentaron aumentos.

Esto implica prácticamente despedir la posibilidad de una baja en las tasas de interés, porque las presiones en los precios de los alimentos habrán de mantenerse al menos durante la mitad del año.

Pero también implica que incrementos en los precios no subyacentes eliminan la posibilidad de una reacción de la política monetaria, porque poco puede hacer el Banco de México para controlar los precios internacionales del maíz, por ejemplo.

No es, entonces, la inflación un tema de preocupación si el seguimiento es a la inflación general. Pero, si tomamos en cuenta que lo que más sube son los alimentos, el tema se vuelve de atención social.

Ya sea que se convierta en tema de prioridad para las autoridades de Desarrollo Social o aunque sea un tema de moda mediática, que incomode a los políticos pero que genere solidaridad.

LA PRIMERA PIEDRA

El Moreirazo se mueve. Las primeras detenciones de los presuntos implicados en el fraude diseñado para contratar deuda ilegal pone a prueba a las autoridades de la PGR que llevan un récord muy negativo en la búsqueda de responsables relacionados con la política.

Pero también pone a prueba al priísmo en campaña, que puede caer en la tentación de arropar a personajes tan indefendibles como Humberto Moreira.

Mucho les costó haber regateado su salida de la dirigencia nacional del PRI, como para que ahora su precandidato se aventara la puntada del alzarle la mano a alguno de los Moreira.

Es un hecho que los coahuilenses tendrán que pagar las irresponsabilidades del gobierno de Humberto Moreira durante los siguientes 20 o 30 años, más le vale al tricolor no perder de vista esta realidad cuando prometen un gobierno diferente.

ecampos@eleconomista.com.mx