Casi todas las personas que me piden opinión sobre inversiones se olvidan de la importancia de la diversificación. En otras palabras, me preguntan sobre invertir en una sola clase de activo. Por ejemplo: “¿Conviene comprar dólares en estos momentos? ¿Qué opinas de invertir en bitcoin?”.

Esto es sintomático y nos habla de falta de conocimiento y de enfoque. ¿Qué es lo que realmente quieres lograr con tu inversión? ¿Construir un patrimonio para tu futuro? ¿O sólo buscas rendimiento sin tener un objetivo en mente? ¿Cómo controlas tu riesgo? Todas estas son preguntas pertinentes que nos ayudan a encontrar un buen enfoque.

Aún persiste la cultura en nuestro país de que comprar dólares y guardarlos debajo del colchón es una buena inversión. Se piensa que así el dinero no pierde valor, lo cual es incorrecto porque en Estados Unidos hay una inflación anual promedio del 3%, que es suficiente para que en un mediano plazo haya una pérdida significativa de poder adquisitivo.

Por otro lado, hay quien prefiere invertir exclusivamente en bienes raíces, porque creen que “nunca pierden su valor y siempre brindan una plusvalía”. La verdad es que no siempre es así: el mercado inmobiliario tiene ciclos como cualquier otro. Pero además la mayoría de la gente no cuenta con la liquidez para pagar una casa o departamento de contado.

También está la gente que pone todo su dinero en centenarios y otras monedas de oro (o incluso joyas). Hay la creencia arraigada de que es “lo más seguro que existe”. Les invito a que vean en Internet la gráfica del precio del oro durante los últimos 40 años, para que se den cuenta que es más volátil que muchas acciones que cotizan en Bolsa.

Finalmente está quien sobrediversifica y en lugar de reducir riesgos los incrementa, porque lo hace de manera desordenada, sin una lógica de por medio. Hay que recordar que la diversificación debe ser inteligente. Su fin es controlar el riesgo de nuestro portafolio y encontrar así una mezcla óptima que, dado el nivel de riesgo que queremos tomar, maximice el rendimiento potencial.

Así, hay gente que tiene cuentas en muchas instituciones: fondos de inversión, casas de Bolsa, bancos, aseguradoras y todas sin un fin específico. ¿Realmente tendrán una buena idea de cómo está compuesto su portafolio completo y si está bien diversificado o no?

Alguna vez escuché esta frase: “El arte de complicarse la vida es lo que define al ser humano”. Podemos encontrar muchos ejemplos de ello.

Por eso es fundamental hacernos las preguntas pertinentes que mencioné al principio (y algunas otras más). Invertir siempre con base en un objetivo definido, tener claro el riesgo que uno quiere o puede asumir (porque de otra manera no podremos controlarlo) y, entonces sí, encontrar la mezcla adecuada de instrumentos que nos permita alcanzar ese objetivo. Ésa es en gran medida la clave del éxito para invertir.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com