La única manera de generar un crecimiento real de nuestro dinero es participar en otros mercados, como las acciones

Todavía en nuestro país hay muchas personas que me preguntan dónde pueden invertir su dinero en instrumentos seguros, sin riesgo y que a la vez ofrezcan un rendimiento elevado. En realidad, lamentablemente, así no funcionan las cosas.

Existen, desde luego, instrumentos seguros, con poca volatilidad, que pagan rendimientos después de impuestos que están en línea con la inflación. A veces pagan un poco arriba; otras veces están abajo. Un ejemplo son los Cetes, aunque hay otros. De todas maneras, el hecho de que paguen una tasa fija y tengan un comportamiento estable no significa que no hay riesgos. El gobierno de un país podría dejar de tener dinero para pagar sus deudas, como ha sucedido en países como Grecia y Argentina, entre otros. Incluso Brasil, si nos vamos algunas décadas atrás. Entonces, nada es 100% seguro. Todo tiene un riesgo, aunque éste no se perciba o sea remoto.

Cuando tenemos un horizonte de inversión de corto plazo o es dinero que podríamos necesitar en cualquier momento, necesitamos instrumentos de muy bajo riesgo y con una alta liquidez. Algunos fondos de inversión de deuda con liquidez diaria (no todos, hay que comparar) o los propios Cetes a 28 días pueden funcionar bien.

Pero cuando invertimos a largo plazo la realidad de las cosas es que tenemos que pensar más allá. La única manera de generar un crecimiento real de nuestro dinero es participar en otros mercados, como las acciones, ser socios de empresas importantes o con alto potencial de crecimiento, pero pensar de manera global, porque muchas empresas líderes a nivel global, desafortunadamente, no son mexicanas. Vale la pena tener en nuestro portafolio una participación en compañías como Google, Amazon, Nike, Alibaba, Nestlé, Tesla entre muchas otras. Además, en ocasiones existen oportunidades regionales. Los mercados emergentes en Asia están creciendo mucho.

Si nos limitamos nada más a invertir en México, nos perderíamos esas oportunidades que pueden potenciar el crecimiento de nuestro dinero.

¿Por qué invertir en empresas y no limitarnos a instrumentos más “seguros”? Simplemente porque las empresas son las que mueven la economía. Los buenos negocios tienen un mucho mayor potencial de crecimiento que limitarnos a prestarle al gobierno (que es exactamente lo que hacemos cuando invertimos en Cetes).

Desde luego, también hay riesgos mayores. Algunas empresas son muy exitosas y otras fallan, porque el mundo cambia. Pensemos por ejemplo en la industria de la música. Hoy se venden mucho menos discos que antes, porque hoy la mayoría de la gente usa plataformas de streaming para escuchar sus canciones. Además, existen ciclos económicos, momentos de expansión, pero también de recesión que hacen que los precios de las acciones, en general, sufran. Por eso son inversiones que tienen un horizonte de largo plazo: las crisis siempre se terminan por superarse.

Está comprobado que en ciclos de largo plazo (20 años), el mercado accionario siempre ha sido una buena inversión en muchos países del mundo, superando las demás alternativas existentes. Pero en el camino, en plazos más cortos, hay mucha volatilidad (subidas y bajadas, en ocasiones muy fuertes en poco tiempo). Por eso tenemos que diversificar en acciones de distintos países y regiones, pero también en otros instrumentos, como bonos de corto y largo plazo y bienes raíces, entre otras clases de activo. Porque hay años en que a los bonos les va mejor que las acciones. Incluso hay años en los cuales todas las clases de activos excepto la deuda de corto plazo tienen rendimientos negativos. Nunca se sabe.

La diversificación inteligente es la única manera de reducir y controlar el riesgo. Esto nos permite dormir tranquilos por las noches y no tomar decisiones basadas en emociones. Debemos buscar una combinación de instrumentos tales que, dada nuestra tolerancia al riesgo (no excederla nunca), optimiza el rendimiento potencial.

¿Cómo se puede ser un inversionista global de manera sencilla, desde México? Hay varias maneras. Están los fondos de inversión, pero también existen los ETF, que son instrumentos de naturaleza similar.

La gran diferencia es que los ETF cotizan como si fueran acciones, por lo cual su precio cambia durante la jornada bursátil. Entonces debemos estar atentos para obtener un precio justo, similar al valor de sus activos (net asset value). Su gran ventaja es que son muchísimo más baratos que los fondos de inversión (en México cobran, en promedio, comisiones por administración promedio entre 2 y 3% anual, altísimo). En cambio, muchos ETF que replican los índices bursátiles más importantes, tienen un costo menor a 0.1% anual. La diferencia es abismal y a largo plazo muy significativa. Todas las personas tienen acceso, a través de una casa de Bolsa en línea, a estos instrumentos, a partir de tan sólo 1,000 pesos.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com