La mayoría de la gente piensa que invertir es difícil. Muchas veces escuchan términos complicados o que confunden. En realidad no lo es tanto si uno comprende los conceptos básicos. Uno de ellos es la diversificación.

A veces se ilustra de manera muy simple, a través de dicho popular: “No pongas todos tus huevos en una sola canasta”. ¿Por qué? Si se cae, se romperán todos.

La idea detrás de la diversificación es precisamente reducir el riesgo, pero es mucho más que ello. No es nada más poner el dinero en distintos instrumentos o lugares. Hay que hacerlo con un sentido, con inteligencia: pensar cuántas canastas necesitamos y cuántos huevos pondremos en cada una de ellas, para que estén distribuidos de manera eficiente.

En este sentido, las canastas representan los distintos tipos o clases de activos.

¿Cuántos tipos de activos hay?

En general hay tres formas de invertir nuestro dinero:

1.     Prestarlo a alguien más (un gobierno, un banco o una empresa). Estos son los instrumentos de deuda: nos pagan una tasa de interés y nos prometen devolver nuestro capital después de un cierto tiempo.

2.     Invertir en un negocio, por ejemplo, comprar acciones de empresas que cotizan en bolsa. A pesar de la volatilidad, el desempeño de nuestra inversión estará ligado al de las empresas que conforman nuestro portafolio.

3.     Comprar activos que quizá se puedan apreciar con el tiempo, como obras de arte, activos virtuales, commodities, etc.

Ahora bien, estas tres grandes clases de activos tienen a su vez características. Hay acciones de México, pero hoy en día podemos también invertir en otras regiones: empresas de Estados Unidos, de Europa o de otros mercados emergentes. Es más: deberíamos hacerlo, porque muchas de las empresas con mayor crecimiento están en otras latitudes.

Lo mismo con los instrumentos de deuda: los hay de corto plazo, de largo plazo (30 años o más), con protección inflacionaria, de empresas sanas o de empresas que no lo son tanto (tienen mayor riesgo y por lo mismo pagan más tasas de interés).

Diversificar nuestro dinero implica distribuirlo entre estas distintas clases de activos.

¿Qué es la diversificación inteligente?

El portafolio de inversión diversificado ideal para nosotros, depende principalmente de dos factores: nuestro horizonte de inversión y nuestra tolerancia individual al riesgo.

¿Por qué? Claramente no es lo mismo invertir dinero que podríamos requerir en cualquier momento, a invertir nuestro ahorro para el retiro que no tocaremos en más de 20 ó 30 años.

En el primer caso necesitamos escoger instrumentos de baja volatilidad, porque el objetivo principal es protegerlo en la medida de lo posible contra la inflación y que esté disponible cuando lo requiramos. En ese sentido tendremos que escoger principalmente instrumentos de deuda de corto plazo.

En cambio el dinero para nuestro retiro, como no lo vamos a ocupar, puede invertirse de una manera más agresiva. Podemos aceptar más volatilidad, ya que lo que intentamos es maximizar nuestro rendimiento potencial y así tener un crecimiento real significativo con el tiempo. Eso sí: sin exceder nuestra tolerancia al riesgo, porque también se trata de dormir tranquilos por la noche.

De esta forma, la idea principal de una diversificación inteligente es elegir una combinación de activos que, dada nuestra tolerancia al riesgo, nos pueda ofrecer el mayor rendimiento potencial.

contacto@planeatusfinanzas.com

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

Lee más de este autor