Las motivaciones del estudio sobre las condiciones de competencia del estudio recién publicado de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) son mejorar las características del proceso de competencia y libre concurrencia en el sector agroalimentario. Cuando en los mercados agroalimentarios existe competencia y, más aún, cuando es posible que participen nuevos competidores, los consumidores enfrentan mejores precios y pueden satisfacer mejor sus necesidades de consumo.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2014, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), los hogares mexicanos destinan alrededor de 22% de su ingreso monetario trimestral a la compra de alimentos. El porcentaje de este gasto es incluso mayor en los hogares de ingresos bajos en todo el país: entre 37 y 79% en los hogares de ingresos más bajos (deciles I a IV). Por su relevancia para los consumidores, en la definición oficial del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), están incluidos 108 productos del sector agroalimentario, cuyos precios tienen una ponderación conjunta de 23.3 por ciento.

Las actividades de producción de estos bienes, incluyendo tanto las de carácter primario como las de transformación o procesamiento subsecuentes en las industrias manufactureras de alimentos y bebidas, contribuyen de manera considerable a la generación de ingresos en el país.

Según datos del Inegi, para el 2013, como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), la agricultura representó 2.1% y la cría y explotación de animales, 1%, por lo que en conjunto estas actividades primarias aportaron 3.1% del PIB. La industria agroalimentaria, a su vez, generó 4% del PIB. En total, todas estas actividades significaron 7.1% del PIB. Además, en la década 2003-2013 las tasas medias de crecimiento anual del PIB de las actividades primarias del sector y de la industria alimentaria, respectivamente, fueron 1.4 y 2.1%, medidas sin inflación.

Respecto del empleo, el Inegi registra una leve tendencia de aumento del porcentaje de la población ocupada en el sector agropecuario, al pasar de alrededor de 13% a cerca de 14% entre el 2011 y el 2014. Además, dichas actividades representan valores significativos de las exportaciones e importaciones de mercancías. Según datos del Inegi para el 2012-2014, la balanza comercial de productos agropecuarios de México con el resto del mundo ha registrado un déficit, aunque con tendencia a disminuir.

Entre los productos agropecuarios exportados sobresalen, por su monto, aguacate, jitomate, otras legumbres y hortalizas frescas, frutas, ganado vacuno, cítricos y trigo; destacan, por su tasa de crecimiento alta y sostenida, aguacate y cítricos. En lo que hace a las importaciones, por su valor, se encuentran entre los productos más importantes el maíz, trigo, semilla de soya, leche y derivados, arroz, frutas y semillas para siembra; por su tasa de disminución, el sorgo, frijol, semilla de soya y semilla de nabo.

Asimismo, los productos agroalimentarios procesados en la industria alimentaria han mostrado una balanza comercial positiva, en aumento y mayor que el saldo negativo de los productos agropecuarios básicos. En los primeros nueve meses del 2014, los productos elaborados representaron alrededor de 60% de las exportaciones e importaciones del sector agroalimentario, mientras los productos agropecuarios primarios significaron alrededor de 40% en ambos conceptos.

En suma, por el impacto que representa la compra de alimentos tanto en el gasto de los consumidores mexicanos como en su bienestar, además de por su relevancia en la economía nacional, la Cofece decidió, en el 2014, analizar las condiciones de competencia y libre concurrencia en los mercados de productos agroalimentarios en el país.

*Máster y doctor en Derecho de la competencia, profesor investigador de la UAEM y socio del área de competencia, protección de datos y consumidores del despacho Jalife&Caballero.