El caso de Gallos, una muestra más, sin respuesta, sin claridad. Así ha pasado con la multipropiedad, falta de pagos...

¿A quién le importa defender lo que ha dicho si lo más importante es el dinero?

Lunes, 16 de julio del 2012. World Trade Center, ciudad de México. El auditorio iluminado y toma la palabra Justino Compeán, presidente de la Federación Mexicana de Futbol: Nos comprometemos a que todas las comisiones cumplan con las órdenes de gobierno y estatutos aprobados por la Liga Mx y su Asamblea . Ese mismo día, minutos antes, Decio de María, presidente de la Liga, dijo: Las metas son claras: ofrecer mejor calidad, teniendo como principal eje al aficionado y a los jugadores como los principales protagonistas .

El proyecto en su ideología no ha tenido ninguna victoria. Es verdad que las cifras indican que la asistencia a los estadios se mantiene (aunque del Clausura al Apertura 2013 decreció 12.4%), los ratings mantienen cierto crecimiento, pero dígame usted qué de las frases de los dos directivos se han respetado. Siempre el espíritu o la idea es algo tan intangible que resulta a veces innecesaria cuando llegan los millones de por medio.

La Liga MX, desde que tomó su nombre en el 2012, ha fallado en su estructura de las formas y eso lleva al camino de la poca credibilidad. El caso más reciente es Oceanografía y el caso de Gallos Blancos. La Liga MX no ha salido a dar una postura oficial del caso. No se pide que se juzgue en un asunto que no tiene jurisdicción para hacerlo, pero sí que tiene reglamentos que se supone deben respetarse en cualquier momento. Y en ese punto Querétaro debe ser desafiliado tras no cumplir el inciso D del artículo 66 del Reglamento de Afiliación, Nombre y Sede: Dueño y/o directivos del club incurren en actos delictivos o de dudosa reputación .

La Liga MX no es un proyecto deportivo amplio, es un ambicioso plan de negocios que de a poco ha dado resultados, pero no cumpliendo sus parámetros de calidad, honestidad y legalidad que ellos mismos enarbolaron aquel 16 de julio del 2012.

Apenas el 2 de diciembre del año pasado, una vez más el proyecto ideológico de la Liga sufrió uno de sus reveses más fuertes. La aprobación de la compra de Atlas por Grupo Salinas en la Asamblea de Dueños. Tampoco era una novedad que eso ocurriera, es más, era lo más normal.

La peor noticia no fue la aprobación de la venta, sino el pisoteo de las modificaciones reglamentarias que se aprobaron en mayo de ese mismo año. Se terminaría la multipropiedad, dijo Decio de María, presidente de la Liga.

Además han ocurrido otros hechos que no van ligados con temas de justicia o equidad. ¿Por qué Fidel Kuri debió pagar 15 millones de dólares como fianza tras el ascenso de su franquicia a Primera División? Una vez más pisotearon sus propios documentos, ya que en sus reglamentos dicen que la cifra debe ser de 5 millones de dólares.

En el tema de los jugadores de los que dijo aquel verano del 2012 Decio de María que eran los principales protagonistas no se les trata adecuadamente. Es común el tema de falta de pagos, el más reciente caso es Jaguares de Chiapas que rompieron la concentración previo al partido contra León; así ha estado Puebla, Atlas (antes de que les vendieran).

Es verdad que el futbol es una industria, pero se tiene que ser honesto en el momento de enunciar las intenciones. Tampoco es que nos la demos de ser una Liga íntegra, completa y plural. Eso no es verdad, creo que deberían ser sinceros y decirnos a todos que lo único que les interesa es el dinero. Cada quien define sus prioridades y para la Liga lo más importante son los billetes. La ideología con la que nació es, si acaso, un manual de buenas intenciones, no da para más.