La Cámara Nacional de la Industria de las Telecomunicaciones por Cable (Canitec), que dirige Alejandro Puente, aseguró la semana pasada que si la SCT, encabezada por Dionisio Pérez Jácome, le modifica el título de concesión a Telmex, constituiría daño patrimonial a la nación.

Si esto fuera verdad, ¿a quién se tendría que castigar? Los antecedentes de lo que hoy tiene entre la espada y la pared a la SCT para responder a Telmex sobre el cambio a su título de concesión de manera que ésta pueda entrar a competir al negocio de la televisión de paga están en la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), que hoy preside Mony de Swaan.

Bajo la gestión anterior del órgano regulador, Telmex envió una solicitud a la Cofetel, concretamente al presidente Héctor Osuna, para que le palomeara su buena actuación y cumplimiento en la portabilidad, el acuerdo de convergencia y el cumplimiento de sus obligaciones. Telmex requería de ese trámite para solicitar a la SCT el cambio en su título de concesión; de no dar respuesta, la Cofetel en 60 días aplicaba la afirmativa ficta.

Telmex envió la solicitud en julio del 2008. Lo que Osuna hizo fue guardarla en un cajón... No informó al pleno de la Cofetel sino hasta noviembre del 2008. Desde luego que ya habían transcurrido algo más de los 60 días que establece la ley para que tuviera vigencia la afirmativa ficta.

Pero eso no es todo. Una da las condiciones para que se le modificara el título de concesión a Telmex era que tenía que cumplir con el acuerdo de convergencia; para esto, la Cofetel tenía que elaborar el llamado convenio marco de interconexión... Cosa que nunca llevó a cabo.

De tal manera que, ¿cómo podía la Cofetel en ese momento pedir a Telmex que cumpliera con la interconexión si no había elaborado las reglas del juego?

Un desastre total. Ésa era la Cofetel en la gestión anterior, de tal manera que si la Canitec tiene razón en su argumento de daño patrimonial a la nación, existen culpables y al menos debería de investigarse qué hizo Héctor Osuna con la solicitud de Telmex y aplicar una sanción o, cuando menos, exhibir a los responsables.

Por un buen papel

Este martes se inaugura la Expográfica 2011 y se espera una exhibición de soluciones para la industria de las artes gráficas como nunca antes. Se trata de un sector que se calcula que, en su conjunto, representa casi 5% del PIB, lo que incluye equipos de impresión, insumos, papel, tintas, imprentas, casas editoriales, empresas de comunicación (periódicos, revistas), burós de servicio, centros de copiado, editoriales, industria del gran formato y espectaculares/publicidad, industria del envase y del empaque, que sirve prácticamente a todas las industrias, desde la farmacéutica, la de alimentos, el comercio en general, la gran industria de la venta por catálogo, etcétera.

La industria de las artes gráficas genera aproximadamente un millón de empleos (directos e indirectos). Y, contrario a lo que podría pensarse, hoy se imprimen más libros, periódicos, revistas, catálogos, calendarios, agendas y folletería que nunca antes en la historia.

Por ejemplo, la publicidad en revistas influyó de manera más eficiente en la actitud y el comportamiento de los consumidores, comparando televisión, radio e Internet. Combinar publicidad en revistas e Internet es la dupla que da mejores resultados (más que combinar televisión e Internet o radio e Internet), de acuerdo con una encuesta reciente que llevó a cabo la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana.

En México se reciclan 4.5 millones de toneladas de papel de desperdicio al año, lo que representa 85% de la materia prima fibrosa utilizada. Ocupamos el tercer lugar de los países recicladores de papel en el mundo.

Transparencia corporativa, SAP pone el ejemplo

Esta semana la firma de TI SAP, que encabeza Diego Dzodan en México y Centroamérica, estará difundiendo sus resultados financieros en México al primer cuatrimestre del año. Sería bueno que el resto de las firmas extranjeras que operan en el país hicieran lo mismo; entre éstas hay bancos, farmacéuticas, financieras, etcétera. ¡Enhorabuena por SAP!