Para Obama, la línea roja siria resultó inexpugnable y para Trump, la crisis siria parece incomprensible.

Obama no se atrevió a enviar tropas a Damasco. Lo había prometido bajo el probable escenario del uso de armas químicas por parte de Al-Assad. El escenario ocurrió. No hizo nada.

Trump envía reserva de militares a la frontera sur para luchar en contra de la peligrosa caravana migrante, encabezada por madres con bebés en brazos.

Son siete años de la guerra civil siria en los que han muerto más de 500,000 personas; se ha desplazado y/o refugiado 50% de los 20 millones de la población. Respecto a los cruces ilegales que ocurren al día de hoy entre México y Estados Unidos, se encuentran en los niveles más bajos en los últimos 46 años. Sin embargo, como menciona Joe Scarborough en un artículo de The Washington Post (que publicará El Economista el próximo viernes en el semanario del diario estadounidense), Trump les hace caso a Ann Coulter y Breitbart News.

Así es el liderazgo del presidente estadounidense.

La decisión de enviar a militares a la frontera cimbró el área de Los Pinos. En los diálogos prospectivos entre Luis Videgaray y Jared Kushner no se encontraba tal escenario. La decisión contuvo externalidades positivas para López Obrador, el candidato menos internacionalista y, por complemento, más etnocéntrico.

De ahí la obligación para el presidente Peña de detonar acciones emergentes. La última: el llamado a consultas de la embajadora estadounidense Roberta Jacobson.

La experta diplomática se irá del edificio de Reforma en pocas semanas, sus convicciones difieren a las de Trump. De ahí que el entorno que se vivió en el edificio de avenida Juárez fue un tanto surrealista.

No es difícil de imaginar el diálogo entre el subsecretario para América del Norte, Carlos Sada, con la embajadora Jacobson. Tema: el despliegue de la Guardia Nacional. Ambos han de haber charlado amistosamente sobre las jacarandas que tanto gustan a la diplomática estadounidense. Acto seguido, como en la película de Luis Buñuel, El ángel exterminador, jacobson y Sada han de haber querido concluir la reunión, pero no podían. Era un llamado a consultas.

Jacobson tuvo que comprender que México se encuentra en pleno periodo electoral, que una cadena humana de Obrador a lo largo de la frontera lo catapultaría en las encuestas y que el nacionalismo es un tema naturalmente injerencista con tan sólo un tuit de Trump.

Sada, por su parte, tuvo que entender que no existen explicaciones diplomáticas cuando un presidente detona una guerra imaginaria frente a otra, cruda y real, como la que vive Siria, sin que entes internacionales verdaderamente den un golpe de timón.

Al acabar la reunión, Sada y Jacobson se despidieron con el mismo ánimo con el que iniciaron la reunión. En su entorno, Trump y las elecciones presidenciales mexicanas.

Scarborough recuerda que Kirstjen Nielsen, secretaria de Seguridad Nacional, ya no encuentra palabras para traducir a los medios lo que Trump quiere que diga: ¡Es el nuevo muro! Insiste el presidente. No, es la remodelación de las viejas vallas. La imaginación bélica de Trump.

FaustoPretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.