El 8M circularon en redes sociales fotografías de elementos con uniforme táctico en la azotea de Palacio Nacional con un artefacto que despertó el miedo.

La crispación de ánimos, el ambiente tenso al grado de la ruptura y el temor materializado en malas decisiones, no fueron una buena combinación para un 8 de marzo que ha pasado a la historia dejando sabias lecciones. Es notorio el divorcio que propició un distanciamiento a priori al colocar una monumental valla alrededor de Palacio Nacional; lo anterior, incluso como una provocación anticipada. Pero del tamaño del desánimo y la confrontación, también lo fue un error de cálculo garrafal que desató la confusión y volvió exponencial un miedo que nos inunda en conjunto a los mexicanos.

La decisión de apostar personal militar (o al menos en apariencia así se apreciaba) en la azotea de la residencia del señor presidente, fue una apuesta por decir lo menos, imprudente. Las siluetas a lontananza de sujetos que portaban lo que parecía un arma de alto calibre, hacían pensar lo impensable: se trataría de francotiradores con alta probabilidad de estar destinados a volcar cañones en contra de aquellas cuyos gritos cimbraban los muros de Palacio.

Para fortuna de la patria no fue así, las aclaraciones en tono de molestia llegaron para mostrar que se trataba de un tipo de instrumento disuasor de vuelo que se aplica para restringir la presencia de drones. Se adicionó a la explicación oficial, que lo anterior se daba en razón a medidas de seguridad. Lo cierto es que la regulación para el vuelo y operación de aeronaves pilotadas a distancia si bien es basta, es prácticamente desconocida para la mayoría de los civiles quienes, en muchos casos, adquieren este tipo de drones para fines recreativos, mayormente para la filmación y fotografía.

Pero cuando se involucran escenarios de alta tensión como el vivido hace un par de días, bien convendría la previsión informativa para que, mas bien, se conozca entre la población, la restricción existente para este tipo de aeronaves. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes regula desde 2017 el uso de drones a través de la Dirección General de Aeronáutica Civil. Sin embargo, fue hasta enero del pasado año, cuando bajo los supuestos de la Norma NOM 107-SCT3-2019, es que se llevó a detalle los requerimientos de aquellos que quieran operar drones, se establecen las restricciones correspondientes y además se hacen específicas las sanciones por incumplimiento.

Conforme a lo anterior, no cualquiera tendría las credenciales ni adiestramiento suficiente para tomar el control de un dron. Hay que saber que no se puede volar un dron a menos de una distancia de 9.2 kilómetros de un aeropuerto o a 900 metros de un helipuerto y se requiere una licencia de operación y un seguro de responsabilidad civil. Pero todo lo anterior y más lo desconocíamos; ¿no era más fácil disuadir con justificaciones que amedrentar con confusión?

Twitter: @gdeloya

Guillermo Deloya Cobián

Analista en temas de política

A media semana

Guillermo Deloya Cobián es oriundo de Puebla, licenciado en derecho, con especialidad en derecho fiscal, maestro en economía y gobierno y doctor en planeación estratégica y políticas de desarrollo. Actualmente cursa la maestría en escritura creativa en la Universidad de Salamanca.

Es articulista y comentarista en diversos medios de comunicación nacionales y locales, ha publicado ocho libros, además de diversos ensayos en temas que van desde lo económico, político y jurídico, hasta una novela histórica ubicada en el siglo XVIII.

Es comentarista y analista en temas de política, economía y jurídicos en ADN40.

Ha desarrollado una constante actividad docente como profesor universitario tanto en Puebla como en la CDMX.

Cuenta con una trayectoria en el sector público de veintiocho años donde ha ocupado cargos en los ámbitos federal y estatal, en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, en la Procuraduría General de la República, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Pública, en el Consejo de la Judicatura Federal y el Gobierno del Estado de Puebla, fue Coordinador del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal, INAFED, de la Secretaría de Gobernación y ha ocupado diversos cargos partidistas.

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