No siempre sucede lo peor .

D. Bonhoff, Die Wahrheit

La democracia trabaja y sus resultados sorprenden a cualquiera.

Haga usted un poco de memoria. Antes del 2000 y, sobre todo, desde 1988, académicos, intelectuales, medios internacionales y, naturalmente, primero que nadie, los mexicanos y los partidos de oposición se preguntaban si el PRI permanecería en el poder hasta la eternidad.

Los miembros de las juntas de notables, creadas para encontrar una solución a ese enredo, perdían el sueño. No había más que dos salidas posibles, una reforma electoral que elevara el nivel de competencia o una enorme coalición formada por todas las oposiciones. Lo primero tuvo lugar en 1996 y, a finales de 1999 se intentó lo segundo, que fracasó, la candidatura única del PAN y el PRD para las elecciones presidenciales del 2000.

Vicente Fox apareció con un perfil altamente competitivo. Poseía una gran capacidad para comunicar, era pragmático y, contra la corriente, adoptó un principio que seguía al pie de la letra: la gente piensa.

No llamaba ignorantes a los ciudadanos o tontos, o masoquistas. Contaba con ellos. Y ellos, con su voto, sacaron al PRI de Los Pinos.

Se dio, entonces, con gran intensidad el debate sobre la refundación del Estado y una nueva Constitución. De nuevo, intelectuales, académicos y las buenas conciencias afirmaban que el Estado existente era el Estado del PRI y que la Constitución del 17 era la Constitución de los vencedores y no se adecuaba a la pluralidad democrática ordenada por el sufragio. Con extraordinario sentido político, Fox calmó a estos inquietos. Comprobó que Estado, Constitución e instituciones funcionaban y que la gobernabilidad aumentaba su calidad.

Lo anterior se confirmó nuevamente en el 2006. Así que, durante el sexenio que ahora termina, los puntos anteriores desaparecieron del debate borrados por la fuerza de lo real. Calderón ha sido un Presidente democrático, al que le tocó enfrentar la complejidad del combate al crimen organizado y las consecuencias de la inestabilidad económica producidas por la globalización.

Pero, su mensaje del domingo pasado, 1 de julio, reconociendo el triunfo de Peña Nieto, ratifica sus credenciales democráticas.

En esta situación, de nuevo, dos intelectuales y tres académicos convocan a estar alertas. El dinosaurio regresa y se puede quedar otros 70 años.

Claro que hay que estar alertas. Sin embargo, ahí esta la lección, aunque esos dos intelectuales no lo crean, el ciudadano piensa.