Agustín Francisco de Asís Basave Benítez se suma a la larga lista de líderes perredistas cuyos exabruptos han sido exhibidos públicamente. En todo caso, la cúpula del partido del sol azteca ha sido inútil para protegerse de espionajes o filtraciones. En tiempos de Andrés Manuel López Obrador, las convocatorias a las reuniones del CEN eran emitidas en sigilo, sobre todo cuando el político tabasqueño convocaba a largas sesiones de trabajo en Cuernavaca o Jiutepec, Morelos, para evitar el asedio de la fuente, quienes se las ingeniaban para detectar a los perredistas.

Esas filtraciones terminaron abruptamente cuando el reportero de un diario de orígenes regiomontanos sembró una grabadora en el salón de un pequeño hotel, donde sesionaban los dirigentes perredistas. Al día siguiente apareció una nota con la versión casi textual del intercambio y Jesús Ortega Martínez entonces secretario general del sol azteca se quejó airadamente con los directivos de la publicación, que presumía de su estricto código de ética.

Desde entonces (abril de 1997), cada cierto tiempo han sido divulgadas versiones no autorizadas de manifestaciones privadas de los líderes perredistas, desde los videoescándalos que desbarrancaron a René Bejarano y Carlos Imaz hasta los epítetos procaces que Carlos Navarrete endilgó a López Obrador.

El costo que Basave ha tenido que pagar en su primera incursión en las cúpulas partidistas es alto. El ex presidente del partido, José Guadalupe Acosta Naranjo quien encabeza el grupo Galileo , atribuyó a integrantes del CEN del PRD la autoría de la grabación subrepticia de las sesiones privadas de la dirigencia del partido amarillo.

En la víspera, Basave ya había denunciado el embate corruptor que buscaba sabotear la política de alianzas con el PAN.

Expuestos el espionaje y las filtraciones, Basave eludió señalar quiénes desautorizaron su estrategia aliancista y las motivaciones de su ultimátum. Integrantes de las cúpulas del PAN y del PRD han confirmado que amplios sectores de ambos partidos se oponían a consentir que hubiera una negociación en la que la candidatura de Tlaxcala fuera canjeada por el respaldo en Puebla.

La senadora Lorena Cuéllar, cercana a la corriente bejaranista, ya había sido respaldada por Basave, quien fracasó en su intento de convencer a la cúpula panista, que promueve a la senadora Adriana Dávila.

Dentro del PRD, el grupo simpatizante de Jesús Ortega y Jesús Zambrano insistía en que la coalición con el PAN para la gubernatura de Puebla quedara blindada . Fue entonces que Basave amagó con su renuncia. Si no va (la alianza para) Tlaxcala, no va Puebla. Es mi posición irreductible , dijo la noche del martes 22 de diciembre.

Era la tercera sesión ordinaria del CEN del PRD. En la orden del día, a propuesta de Basave, estaba la definición de las alianzas con el PAN en Durango y Zacatecas. El primer paquete de alianzas había sido aprobado, sin reservados, por la dirigencia perredista: serán registradas coaliciones totales en Durango y Zacatecas. Y mientras se definen las alcaldías y las curules que serán asignadas a cada fuerza política, el acuerdo cedió a los panistas la facultad de definir al candidato, que no es otro que el senador con licencia José Rosas Aispuro Torres.

El acuerdo aprobado por el CEN perredista estipulaba que la candidatura en Durango correspondería a quien resultara electo, de acuerdo con el procedimiento estatutario del PAN. Tarde, la cúpula perredista descubrió que su directiva estatal había convocado a la elección de su abanderado. Vino una fe de erratas, para corregir la redacción original. La candidatura podrá ser (para) quien resulte electo, de acuerdo al procedimiento estatutario del PAN .

Para la coalición Unid@s por Zacatecas, la candidatura corresponderá a quien resulte electo, de acuerdo con el proceso estatutario del PRD. El acuerdo tuvo que ser corregido. La dirigencia estatal del PRD ya había arrancado el proceso para designar candidatos sin que el ex priista Pedro de León estuviera inscrito en la interna.

En la mesa de las corrientes fue donde Basave descubrió quién verdaderamente manda en el PRD. Y si bien tiene facultades amplias para negociar con su contraparte panista, al final de cuentas es el CEN el que deberá aprobar los convenios de coalición o las candidaturas comunes, con el voto de dos terceras partes de sus integrantes. Objetivo cumplido: reventó la alianza en Tlaxcala aunque en realidad, la negociación de la candidatura para Tlaxcala tampoco procedió porque la contraparte blanquiazul tampoco pudo vencer las resistencias internas y las conversaciones en Puebla subsisten y aunque fracasen, el alcalde de la capital, Tony Gali Fayad, será candidato.

¿Quién gana con la cancelación de las alianzas en Puebla y Tlaxcala? Para la dirigencia nacional del PRD, detrás del debilitamiento de los frentes opositores al PRI hay una acción inocultable del gobierno federal y de algunos mandatarios estatales.

Un embate que va desde la cooptación hasta las amenazas y las intimidaciones. En Veracruz, la joya de la corona de las elecciones del 2016, las presiones externas buscan descarrilar la coalición PAN- PRD, que tendría como protagonista al diputado federal Miguel Ángel Yunes Linares.

Basave apuesta por la reciprocidad. Si cede al PAN la nominación de Veracruz, reclamará Oaxaca, donde el senador perredista Benjamín Robles aventaja a la ex legisladora panista Eufrosina Cruz. El escenario en aquella entidad del sureste es el de una candidatura común y está prácticamente descartado que el ex dirigente del CEE, Gerardo Gutiérrez Candiani, sea el abanderado de un bloque anti-PRI.

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