Manejar nuestro dinero adecuadamente plantea retos y nos obliga a buscar un balance entre nuestros gastos e ingresos.

Desde hace mucho tiempo, el concepto de pagarnos primero a nosotros mismos resuena en las columnas financieras como la estrategia ideal para ahorrar. La idea es muy sencilla: considerar el ahorro como si fuera un gasto fijo. Así como pagamos la renta o hipoteca, el recibo de luz o el del celular, se trata de hacernos un pago a nosotros mismos antes que a todo lo demás.

Antes de este concepto, la mayoría de la gente pensaba en el ahorro como la resta entre lo que ganamos y lo que gastamos. En otras palabras, era un esquema reactivo: ahorrar lo que nos sobra. Pero en el mundo actual, a la mayoría de la gente le falta y por eso se endeuda. Es raro que tengamos un excedente. Pagarnos a nosotros mismos significa ahorrar primero, gastar después.

Eso tiene todo el sentido del mundo, pero no de manera aislada. Para ahorrar hay que tener un motivo, una razón (o varias). Debe haber un porqué. Si no, terminaremos decidiendo gastar ese dinero en cualquier otra cosa.

La buena noticia es que todos tenemos motivos para ahorrar. Uno muy obvio es nuestro propio retiro, porque algún día ya no vamos a poder trabajar. Pero hay muchos otros: tener un colchón para emergencias, hacer un viaje, comprar un coche, etcétera.

Ahora bien, como he explicado en otras ocasiones, independientemente de nuestro nivel de ingresos, el dinero es un recurso escaso. Eso significa que nunca alcanza para todo lo que queremos hacer y mucho menos al mismo tiempo. Por eso es tan importante aprender a priorizar y distinguir qué es lo realmente importante para nosotros.

Eso parece también evidente y, sin embargo, en mi experiencia es poca la gente que sabe lo que realmente quiere lograr en la vida. A muchos simplemente les ganan las ganas de poseer el último celular que se acaba de lanzar, el reloj inteligente o un par de zapatos que encuentran rebajados en la tienda. Sacar la tarjeta para pagarlos es muy sencillo, sobre todo porque muchos comercios ofrecen los famosos “meses sin intereses”. Y así, en lugar de ahorrar, estamos adquiriendo compromisos de pago. Estamos comprometiendo nuestro ingreso futuro, dinero que todavía no hemos ganado y que servirá parcialmente para pagar esas mensualidades. Curiosamente, lo opuesto de ahorrar.

No tiene nada de malo comprar un gadget de última generación, siempre y cuando lo podamos pagar y no nos obligue a posponer otras cosas que realmente, si lo pensamos bien, son más importantes. El problema es que, como el dinero es escaso y no nos alcanza para todo, nuestras necesidades, objetivos y deseos terminan compitiendo entre sí. A veces triunfa la inmediatez, en ocasiones nos ganan las ganas, porque es parte de nuestra naturaleza humana.

Manejar nuestro dinero adecuadamente plantea precisamente esos retos y nos obliga a buscar un balance entre todas estas cosas. Por eso es tan importante hacer un plan de gastos, es decir, decidir de antemano, en el momento en que recibimos nuestro ingreso, cómo nos lo vamos a gastar. De lo contrario, lo más probable es que ocurra lo opuesto: que no sepamos ni en qué se nos fue, sin tener para terminar el mes, lo que causa un estrés importante, en otras palabras, el sentimiento de que el dinero es quien nos controla a nosotros y no al revés.

Pagarnos a nosotros mismos, entonces, empieza por saber qué es lo que es realmente importante para nosotros. Implica conocer nuestros valores y, de esta manera, tener claras nuestras prioridades. Se trata, simplemente, de saber a dónde queremos llegar, darle un poco de sentido y dirección a nuestra vida. Si no tenemos un destino y no aprendemos a fijar el rumbo, llegaremos nada más a donde nos lleva la corriente y no a donde queremos ir.

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JoanLanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com