Estos meses serán de supervivencia y no de transformación.

La eurozona concluyó el 2012 con una fuerte contracción económica. La fuerte desaceleración alcanzó inclusive a Alemania, que hasta ahora había salido más o menos librada de la debacle de gran parte del continente.

Tanto Alemania como Italia han anticipado que la actividad económica durante el cuarto trimestre del 2012 tuvo una contracción de 2% con respecto al tercer trimestre del año. Adicionalmente, España anticipa que la economía se contraerá entre 2.5 y 2.7% durante el cuarto trimestre.

En conjunto, los analistas anticipan que la eurozona en su totalidad presentó una contracción anualizada de 1.7-1.9% durante el cuarto trimestre del 2012. El resultado, tomando en cuenta el año completo, revela una contracción cercana a 0.5%, con Alemania creciendo 1%, Francia 0%, Italia -2% y España -1.5 por ciento.

Después de un 2012 crítico para la eurozona, el 2013 comienza con menos pesimismo y la esperanza de que la economía pueda salir de la recesión en la segunda mitad del año. En principio, los especialistas vaticinan una muy ligera recuperación, con Europa logrando un crecimiento para el año completo cercano a 0%, con una contracción en el primer semestre del año y una recuperación tangible en el tercer y cuarto trimestre.

Parte de la mejoría debe estar relacionada con una menor restricción fiscal en comparación con el 2012. El crecimiento será disparejo entre países, siendo Alemania la más dinámica entre las grandes economías de la eurozona, con una tasa de crecimiento de 1.0%, muy similar a 0.9% del 2012.

Por otro lado, la segunda economía en importancia de la eurozona, Francia, podría seguir sumida en el estancamiento, creciendo cerca de 0% por segundo año consecutivo, pero no en contracción. En España la situación pinta un poco mejor, con la economía contrayéndose por segundo año consecutivo pero a una tasa de 1.2%, menor a 1.5% del 2012.

Por su parte, Italia podría presentar una contracción de 0.5-0.7%, considerablemente menor a la de 2.1% observada en el 2012.

La principal diferencia para la eurozona en el 2013 contra el 2012 es el papel que juega hoy el Banco Central Europeo (BCE) como estabilizador del mercado de financiamiento soberano europeo.

Durante el 2012, hubo varios meses donde se cuestionó la subsistencia de la eurozona y de la moneda común ante los grandes desequilibrios fiscales de los países en la periferia de la eurozona.

Durante estos meses, el mercado de deuda soberana europeo se vio sumido en varios episodios de desconfianza brutal, provocando un círculo vicioso donde la falta de confianza elevaba los costos de financiamiento de los países en crisis, haciendo cada vez menos sustentable su situación de finanzas públicas y cada vez más difícil su acceso a al financiamiento vía mercados.

Esta situación amenazaba con transformar los problemas de liquidez en España e Italia en eventuales situaciones de insolvencia y además estaba elevando los costos de financiamiento de países relativamente sanos como Francia e inclusive Alemania.

El inminente congelamiento de los circuitos de crédito en Europa también amenazaba de manera frontal al sistema financiero internacional, ya que los bancos europeos tenían cada vez más dificultades para acceder al fondeo en los mercados. No fue hasta que el BCE decidió establecerse como proveedor de liquidez ilimitada, que el mercado estuvo dispuesto a extenderle financiamiento en condiciones favorables a la periferia europea.

Esto ha permitido que España e Italia puedan emitir deuda y refinanciar sus vencimientos a tasas que les permiten ser un poco menos draconianos con las medidas de reducción de déficit.

Asimismo, las decisiones tomadas por las autoridades europeas han plasmado las bases hacia una inevitable mayor integración fiscal.

No obstante, es necesario que durante el 2013-14 se logren mayores avances concretos en cuanto a la implementación de dicha integración fiscal. Desafortunadamente, todo apunta a que el 2013 será un año de supervivencia y no de transformación para Europa.

A pesar de la mejoría en la perspectiva económica, los retos fundamentales, tanto económicos como políticos, de la eurozona prevalecen.

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