Elegir  las actividades correctas de un programa para salir de una crisis depende del conocimiento de los mercados en los que se encuentran las empresas y los hogares. Los programas de recuperación económica deberían orientar a las empresas y hogares hacia mercados en crecimiento, estables o que cuya demanda no esté cubierta, a fin de crear oportunidades de empleo o mayores ingresos para mantener los medios de subsistencia. Al fin y al cabo, los mercados decrecientes o no competitivos no son sostenibles. Una asistencia que impulse a las personas a quedarse en estos mercados debilitará sus medios de subsistencia a largo plazo.  

De acuerdo a las recomendaciones del grupo internacional e interdisciplinar SEEP, en su documento La Red, Normas mínimas para la recuperación económica (Practical Action Publishing Ltd), los mercados no competitivos disponen de menos incentivos para fomentar la inversión de los empresarios, adoptar nuevas tecnologías o beneficiarse de las actividades de los programas. Esto limita la eficacia de los programas y minimiza el objetivo principal de ofrecer oportunidades de sustento viables a los países  afectados por la crisis. La comprensión de los sistemas del mercado afectados y de los mercados en general es un paso esencial que deben entender las autoridades para diseñar sus planes de recuperación  

Por otro lado, las actividades de recuperación económica deberían dirigirse a grupos o individuos capaces de mantener y expandir su mercado. Por otro lado, las actividades de recuperación económica deberían dirigirse a grupos o individuos capaces de mantener y expandir su y los hogares. Los programas de recuperación económica deberían orientar a las empresas y hogares hacia mercados en crecimiento, estables o que cuya demanda no esté cubierta, a fin de crear oportunidades de empleo o mayores ingresos para mantener los medios de subsistencia. Al fin y al cabo, los mercados decrecientes o no competitivos no son sostenibles. Una asistencia que impulse a las personas a quedarse en estos mercados debilitará sus medios de subsistencia a largo plazo.  

Además, los mercados no competitivos disponen de menos incentivos para fomentar la inversión para realizar la actividad económica en el futuro. Si los grupos vulnerables no tienen capacidad para mantener una actividad, es mejor que, además de ayuda para los medios de subsistencia, reciban transferencias de dinero y otras intervenciones de los sistemas de la red de seguridad social, así como cursos de capacitación para que aprendan ciertas habilidades para el futuro.  

Este tipo de intervenciones suplementarias deberían tener en cuenta las necesidades, las capacidades y los riesgos específicos de los subgrupos (las mujeres, personas con discapacidades, las identidades) para garantizar su inclusión, protección y mejoría. 

A pesar de tener las mejores intenciones, muchas intervenciones para desarrollo o emergencia pueden crear distorsiones en los mercados. Las distorsiones en los mercados comprenden cualquier resultado no buscado que afecte negativamente a un sistema de mercado, abarcando desde fluctuaciones extremas de los precios hasta la destrucción de un mercado. Es responsabilidad de quienes intervienen en situaciones de crisis asegurarse de que sus intervenciones no sustituyan a actores y productos locales ni creen ninguna otra distorsión perjudicial. Las intervenciones deberían crear efectos positivos que trasciendan sus objetivos económicos, como, por ejemplo, consiguiendo resultados que empoderen a las mujeres.  

El objetivo principal de las actividades es ayudar a los mercados locales a recuperarse y apoyarles para que sirvan a las comunidades afectadas. Sin embargo, es importante tener cuidado con actividades que pudieran distorsionar los mercados o perjudicar a las comunidades, tanto de forma inmediata como a largo plazo. Se pueden diseñar intervenciones que incluyan iniciativas de abastecimiento a nivel local y apoyo a las empresas locales para mitigar el riesgo de distorsión del mercado, y que sirvan también para asegurarse de que los productos sean culturalmente apropiados y se adapten a las preferencias locales. 

Una de las distorsiones del mercado que requiere especial atención es la corrupción. Aunque la corrupción existe en numerosos mercados, no solo en los mercados posteriores a situaciones de crisis, es importante que en los programas se tome consciencia de la misma y se adopten medidas preventivas para combatirla, en lugar de reforzarla o permitir que prolifere. En corrupción estamos anquilosados. 

Un examen de conciencia, ¿estamos haciendo lo debido gobierno federal, gobiernos estatales, gobiernos municipales, grandes empresas y sociedad civil para que los planes que se creen reúnan estas características? Más vale camino que descanse a trote que canse. Ojalá el equipo de AMLO y los demás actores sociales seamos conscientes de esta gran verdad: en los momentos difíciles las decisiones deben esperar para tener la garantía de acertar con ellas.  

*El autor es Máster y Doctor en Derecho Económico. Exsubdirector de la Cofece. Exsubdirector de BBVA. Candidato a MBA y Doctor en Dirección de Personas e innovación por el IESDE (Upaep, Puebla). Profesor Investigador en la Facultad de Negocios de la Universidad De La Salle Bajío, así como Profesor Investigador de la Facultad de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana. Miembro Nivel I del Sistema Nacional de Investigadores. Consultor de algunos gobiernos estatales durante la crisis.